Manifestaciones (por Manuel García Mata)
Aviso para navegantes: este artículo no va de los acuerdos para la investidura, eso ya se trató hace muy poco... y, por supuesto, no hay cambio alguno en la posición.
Entrando en el tema, en ningún momento se puede cuestionar que las personas que se manifiestan frente a las sedes del PSOE, en especial, frente a la sede de la Calle de Ferraz en Madrid, tengan derecho a hacerlo. Cualquier ciudadano o ciudadadana ha de poder expresarse libremente cualquiera que sea su opinión o su sentir sin ninguna restricción, siempre que se haga de forma pacífica. Repito, sea lo que sea y de cualquier signo político.
Tampoco nadie espere que se vayan a cargar ahora las tintas contra quienes no respetan las normas exigibles. Eso sería otro asunto. Esto va de otra cosa. Va de coherencia y de oportunidades perdidas.
El Partido Popular está en su derecho de mover a sus simpatizantes contra los acuerdos del gobierno con sus socios, si lo considera conveniente. Si piensa que el gobierno está actuando de manera reprobable es lógico que convoque a sus partidarios a manifestarlo en la calle. Pero en una sociedad radicalizada como la actual no mostrar una contundencia definitiva contra los actos vandálicos y las actitudes violentas, trufadas de expresiones de clara simbología fascista y nazi, y, sin embargo, cargar con las culpas al adversario, no deja de demostrar que de voluntad de conciliación en el PP, nada de nada. Están perdiendo una ocasión única para presentarse ante la sociedad española como el partido que busca la paz social, tanto ante sus actuales votantes como ante los potenciales y ante el resto.
Entre tanta crispación y violencia apareció como un efímero rayo de esperanza ver como parte de la ciudadanía congregada en la protesta recriminaba a los alborotadores su actitud y les pedían que se marchasen. No habrá mejor momento que ese para distanciarse del ruido y de la violencia. Esta es la ocasión, y si no lo ve así el PP mal camino lleva. Pues sus alianzas con VOX han alejado a sus posibles aliados, próximos ideológicamente, pero absolutamente incompatibles con la extrema derecha y esta era la oportunidad para que se les alejase de posturas extremas.
También, el mismo grupo de VOX, podría aprovechar para marcar distancias con los promotores de los disturbios y con ello empezar a presentarse como un partido político que no genere entre la mayor parte de sociedad tanta desconfianza. Aunque quizá esa utopía resulte antinatural para ellos.
La violencia no es la solución. La democracia y la violencia son antagónicas.
Manolo A































RebeldeRota | Viernes, 17 de Noviembre de 2023 a las 00:14:01 horas
Tiene usted razón es difícil mantener una comunicación con una persona que se basa en lo que enfocan las cámaras de tv a los cuales les gusta manipular y que hace lo mismo suponer o imaginar con lo que ve en la tv o le dicen ciertos medios informativos manipuladores.
Que siga usted bien y No a la amnistía y fuera traidores a España.
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