La investidura (por Manuel García Mata)
Hace más de tres meses que se celebraron las Elecciones Generales, 23 de Julio, y todavía no tenemos gobierno.
Los resultados dieron como vencedor al Partido Popular, lo que para el candidato, Alberto Núñez Feijóo, se convirtió en un patata caliente de difícil digestión. La falta de apoyo parlamentario, ya conocida, se oficializó el 29 de Septiembre con el fracaso definitivo de su investidura.
No cabe duda alguna que Núñez Feijóo tenía todo el derecho a intentarlo; pero sabiendo que su intentona no tenía ninguna posibilidad el PP nos hizo perder más de dos meses a todo el país. La postura se ha mostrado egoísta e insolidaria, con el único beneficio de haber conseguido la notoriedad de la situación en los medios de comunicación.
A partir de entonces la responsabilidad recayó en el actual presidente en funciones, Pedro Sánchez; pero... ¡ay de nosotros! El PSOE tampoco se lo está tomando con mucha celeridad. Ha volado un mes y nos encontramos casi como al principio. Lo único, el acuerdo entre PSOE y Sumar de esta pasada semana, aunque con las reticencias de PODEMOS. Hay plena confianza en PNV y EH Bildu, se piensa que con BNG se llegará al acuerdo y Coalición Canaria se ofrece a facilitar la investidura. Se podría pensar que ya "casi" está todo hecho pero el hueso se llama nacionalistas catalanes, las condiciones exigidas son el caballo de batalla que emplea la derecha, PP y VOX, para deslegitimar el posible acuerdo.
Si nos fijamos son los partidos nacionalistas quienes van a inclinar la balanza, sin ninguna duda a cambio de pingües beneficios ¡Qué ocasión ha perdido Andalucía!¡Qué momento para haber conseguido algo de lo que se nos debe, algo de lo que nos merecemos, algo de lo mucho que necesitamos! En esta elección Andalucía ha perdido la oportunidad de elegir a quienes de verdad pongan a Andalucía por delante de sus intereses partidistas teledirigidos desde Madrid y conseguir eso que otros se han asegurado. El nacionalismo andaluz no va a exigir la independencia, va a exigir justicia. Esa justicia que debería ser igual para todos, pero, visto lo visto, así nos va.
Volviendo al tema, dejándonos de ilusiones que las urnas andaluzas nos negaron, el punto más difícil del acuerdo pasa por la amnistía a las personas implicadas en el "procés". En primer lugar sería bueno aclarar que la piedra angular de este proceso es el derecho a la autodeterminación, asumido por la ONU y los miembros que la integran; si bien, arrimando cada cual el ascua a su sardina, ahora se quiere interpretar al gusto de cada cual. Teniendo esto en cuenta el "procés" nunca debería haberse considerado delito.
Eso sí, con la ley en la mano, este derecho no se contempla en nuestra Constitución y por lo tanto, quienes han incumplido deberían asumir las consecuencias. Otra cosa es que, en base a un interés superior, como pueda ser la reconciliación, según interpreta el gobierno en funciones, o por otro interés más mezquino, como es mantenerse en el puesto, se pueda aplicar la amnistía como fruto de la negociación.
Planteado así no habría mucho donde agarrarse , pero teniendo en cuenta otros parámetros le da al presidente en funciones base para tomarlo en consideración:
Primero los precedentes. La cantidad de indultos que se han ido produciendo en nuestra democracia e incluso amnistías por algún que otro motivo, como fue el caso de la visita del Papa o la amnistía fiscal de Montoro. Así que, o todos moros, o todos cristianos.
Segundo las consecuencias. Dejar escapar una investidura jugándose cuatro años de gobierno con el PP y con VOX y cortar todos los avances en favor de quienes están más desfavorecidos igual son bastante motivo para tragarse el sapo de Puigdemont.
La verdad que por no tener un gobierno como el que promete Milei en Argentina, merece la pena emplear todos los recursos.
No queda muy bonito pero ya saben eso de "Lo malo conocido y ...".
Manuel García Mata































Enrique Ramiro | Viernes, 24 de Noviembre de 2023 a las 19:45:21 horas
Querido Manolo: Desde el respeto más profundo a compromiso y honradez quiero hacerte tres puntualizaciones, que son crítuca ni mucho menos, sino mi visión personal acertada o equivocada.
La primera es sobre el nacionalismo. Todos los nacionalismos son xenófobos, excluyentes y racistas. Yo milité en el PSA, que se transformó en Partido Andalucista, porque la idea era solo sentir orgullo por lo nuestro, sin excluir a nadie por su ideas, posición política, condición social, etc. y por supuesto sin sentirse iguales y no superiores a nadie. Pero una cosa son las ideas y otra la política y los políticos. Los mismos que acusaban al andalucismo de ser de derechas, ahora son andalucistas de izquierdas. Para mí, eso no es andalucismo.
En segundo lugar, justificar la amnistía atacando a la amnistía fiscal de Montoro, que fue penosa, me parece muy infantil y no tener argumentos para defender la actual. La de la transición sí tenía como finalidad la convivencia y prueba de ello es que hemos vivido muchos años en paz, convivencia y alternancia política.
Y la más grave de todas, o a mí me lo parece, la forma de elección de los órganos de la JUSTICIA (con mayúscula y del Tribunal Constitucional, así como el Fiscal General del Estado. Como dijo Pedro Pacheco, la justicia es un cachondeo. Y por último, la prensa, el cuarto poder. Si no has visto la película The Post te la recomiendo, sobre todo conclusión final de la sentencia: la prensa debe estar al servicio de los gobernados, no de los gobiernos. Un gobierno que domina el legislativo, el ejecutivo y el judicial no es una democracia, es una DICTADURA.
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