Grafitis. Gramática, cine y latín
De grafitis. Todos tenemos una idea bastante aproximada de lo que son y para lo que se emplean estas inscripciones, pinturas o dibujos (unos anónimos y otros no) que abundan por paredes, puertas, monumentos, vagones y otros lugares urbanos. Una modalidad de pintura libre callejera, una realidad inmersa en nuestras ciudades, si bien no todos tenemos asumida de igual forma su presencia. Mientras unos la tachan de suciedad y basura, considerándolos ilegales, otros catalogan esta actividad de todo un arte (¿quizás el décimo?); es más, incluso un escritor del calado de Arturo Pérez-Reverte, utiliza este mundo del grafiti para desarrollar una novela, El francotirador paciente. En fin, ya ve que como tema artístico el asunto da de sí, mas, si no le importa, quien escribe y por razones obvias lo deja aquí, si bien por ello no abandono el tema, solo lo dirijo hacia direcciones que conozco algo mejor.
Origen, etimología y ortografía. Por lo que sabemos, el origen de estas inscripciones se remonta a los tiempos del Imperio romano, en cuyas paredes se han conservado, especialmente, las de carácter satírico o crítico. Etimológicamente deriva del italiano graffito y su plural graffiti, que a su vez lo hace del latín scariphare, “incidir con el scariphus”, un estilete o punzón con el que los antiguos escribían sobre tablas. En español el término se escribe con una sola “f” y una sola “t”, grafiti, de forma que no es ni graffiti, con dos “efes”, yo era de esos; ni grafitti, con dos “tes”; ni grafito, aunque sobre este punto hay discrepancias; y hace su plural como grafitis. Es lo que nos hace saber el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD), grafiti es la forma aceptada, derivada del número plural de la palabra en italiano, graffiti. A propósito de las formas de estos números gramaticales, recordar que no es ni mucho menos único, también ocurre con espagueti/s, con una sola “t”, derivada del italiano spaghetto, en plural spaghetti, y con paparazi/s, derivada de la voz italiana paparazzo, en plural de paparazzi.
Cine y grafiti. Y del terreno pretendidamente pedagógico pasamos al cinematográfico, pues le quiero escribir acerca de un grafiti realmente magnífico, que además aparece en una película del todo extraordinaria. Magnífico porque está escrito en latín, tiene una carga docente única y destila una ironía humorística sin igual; y extraordinaria porque, seguro que ya ha caído, no es otra que La vida de Brian (1979), del grupo británico Monty Python, aquella que versa sobre Brian, un judío que nace el mismo día que Jesucristo y ya de adulto es varias veces confundido con él. No me diga que no es todo un temazo.
Y el grafiti de marras es el que realiza Brian en el muro del Palacio de Pilatos como miembro de un supuesto y clandestino ‘Frente Popular de Judea’, cuando lo pillan “colgado de la brocha” lo que, no solo le traerá problemas con la justicia y provocará numerosos equívocos sociales, sino que, como no lo escribe de forma correcta, da lugar a una comiquísima escena didáctico-pedagógica. Toda una lección de latín pues, en principio, lo que el zelote quería escribir era la traducción de “Yankees, go home”, ya sabe, un clásico del mayo del 68. Sin embargo, escribe de forma incorrecta Romanes eunt domus, en lugar del correcto Romani, ite domum, qué me dice, un error imperdonable. Aunque lo puede ver en Youtube, lo que le recomiendo, le transcribo, a mi corto saber y entender, el texto de la misma.
¡Ay de mi latín!
Centurión: ¿Qué es esto? ¿Romanes eunt domus? ¿“Gente llamada romanos ir la casa?”
Brian: (explicando su grafiti) Dice “Romanos, marchaos a casa”.
Centurión: (amenazándolo con su espada) De eso nada ¿Cómo se dice “romano” en latín? (y agarrando a Brian de la oreja) ¡Vamos, vamos!
Brian: (muerto de miedo) Romanus.
Centurión: Y se declina como...
Brian: -anus.
Centurión: Y el vocativo plural de -anus es...
Brian: ¿Ani?
Centurión: Romani (corrige el error). Y eunt... ¿Qué quiere decir eunt?
Brian: “Ir”.
Centurión: Conjuga el verbo “ir”.
Brian: Eo, is, it, imus, itis, eunt...
Centurión: Luego eunt es...
Brian: La tercera persona del plural del presente de indicativo: “ellos van”.
Centurión: Pero “Romanos marchaos” es una orden, así que hay que usar... (retuerce la oreja de Brian)
Brian: (con voz aguda por el dolor) El imperativo...
Centurión: Que es...
Brian: Eh, eh... ¡It!
Centurión: ¿Cuántos romanos?
Brian: ¡Plural, plural! ¡Ite, ite!
Centurión: Ite. (Corrige de nuevo) ¿Domus en nominativo? Marcharse indica movimiento ¿no, muchacho?
Brian: ¡Dativo, señor! (el centurión saca la espada y la acerca al cuello de Brian) ¡No, no, no es dativo! ¡Acusativo! ¡Domum!
Centurión: Sólo que domum va en caso...
Brian: ¡Locativo!
Centurión: Que se escribe...
Brian: ¡Domum!
Centurión: ¡Domum, Domum! (lo escribe, guardando la espada) ¿Lo has comprendido?
Brian: ¡Sí, señor!
Centurión: ¡Ahora, escríbelo cien veces!
Brian: ¡Sí, señor! ¡Gracias, señor! ¡Ave, César!
Centurión: Ave César. Si no está escrito al amanecer, te corto los cojones.
Brian: ¡Oh, gracias, Señor! Gracias, Señor… Descacharrante.
CONTACTO: [email protected]
FUENTE: Enroque de ciencia












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