Diario del año del coronavirus
¿Franquismo en el PP? Seamos serios
por Balsa Cirrito
¿Se imagina alguien un debate parlamentario en el que los partidos discutiesen airadamente sobre si Galdós era mejor novelista que Clarín y viceversa? ¿Y que luego los periódicos se llevaran muchos días ventilando la disputa, con diputados lanzándose recriminaciones literarias? “Tú eres un naturalista emboscado”, diría un representante del PSOE a uno del PP; “Y a ti se te ve la oreja del Romanticismo esproncedista”, respondería muy enfadado el pepero; “¡Cómo se nota que has mamado del krausismo!”, diría el de más allá. Aunque confieso que me encantarían estas disputas, estoy bastante seguro de que nunca se producirán (salvo en el caso de que eligieran presidente de la Comunidad de Madrid a Luis García Montero, que podría ser). Sin embargo, cabreos políticos por cuestiones históricas los vemos casi todos los días y, en puridad, tienen la misma influencia en la vida de los ciudadanos que los literarios, esto es, ninguna.
Lo digo por Queipo de Llano. Su exhumación ha provocado que veamos esa película que tantas veces hemos contemplado los españoles: rechazos, adhesiones, condenas y negativas a condenar (aunque es verdad que menos que otras veces). Tradición nuestra. Lo peor de todo esto es que pocos se creen lo que dicen. Es una suerte de postureo generalizado, una Pasarela Cibeles de algo que a nadie importa personalmente. Queipo de Llano murió en 1951. No deben quedar vivas muchas personas que lo conocieran. Y es que el debate, el estúpido debate, no tiene nada que ver con Queipo de Llano, sino que se trata de un debate futbolístico, los míos contra los tuyos, sin saber siquiera cuáles son los míos, pero teniendo claro cuáles son los tuyos.
Sin duda Queipo de Llano fue un monstruo, uno de los peores individuos de una Guerra Civil pródiga en individuos monstruosos. Era detestado no solo por lo republicanos, que hubiera sido lógico, sino por muchos nacionales, empezando por el propio Franco, que no quería ni sentarse a su lado en los desfiles. Yo, qué quieren que les diga, veo lógico que lo saquen de la basílica de la Macarena. Ahora bien, si los macarenos quieren mantenerlo en su templo, allá ellos y con su pan se lo coman. ¿Pretenden dejar a Queipo junto a los santos de Dios? Pues muy bien. Aunque (tíos, vamos a ser sinceros) me parece de pensamiento muy mepongolaboinahastalascejas la postura de defender que el odioso personaje del que hablamos, repose en un lugar de honor. Pero todavía no he llegado donde quería llegar.
(Ya llego).
Cada vez que salta una polémica sobre el franquismo, esta o cualquier otra, el PP se pone de perfil, y Vox no digamos; Vox se coloca como una moneda de diez céntimos vista de canto a la luz del sol de agosto. ¿Hay franquistas en el PP? La respuesta es fácil. No. Ni de coña. Voy más allá. ¿Hay franquistas en Vox? Tampoco. Ni de coñita (ahora pongo el diminutivo porque está menos claro). Quiero decir que nadie en nuestro país soportaría un día entero viviendo en la España de 1944 o 1954 o 1964 sin vomitar cada veinte minutos. Nadie es realmente franquista, ni siquiera los poquísimos que presumen de serlo. Eso es lo que tienen de bueno las democracias. A una dictadura nadie se quiere ir a vivir. A una democracia sí. Por todo ello me pregunto: ¿por qué esa ambigüedad del PP en todo lo relacionado con el franquismo, ese sí pero no y me lo estoy pensando? ¿Por qué lo mismo de Vox? El PP es un partido no solo democrático, sino un pilar indiscutible de nuestra democracia, ¿a qué tantas veces en que se hacen los dudosos para condenar dictaduras? Vox es un partido también democrático, desde luego menos pilar de nuestro modo de vida que el PP (por fortuna), pero si hubiese existido un grupo como Vox en tiempos del Caudillo, digamos en los años 50, hubiera sido considerado como peligrosamente izquierdista y sus miembros habrían dado con sus huesos en la cárcel.
Es cierto que la izquierda se porta a menudo de forma infantil en los asuntos relacionados con el franquismo (“pídeme perdón y te perdono, anda”), pero es estúpido que partidos democráticos aparezcan como reaccionarios por unas ideas que ni siquiera son las suyas. Por eso digo, ¿el PP franquista?, ni de coña. Pero, caray, dejadlo claro.
PD: Mientras escribo estas líneas salta otro asunto: la reivindicación popular para que la familia Franco devuelva cierta propiedad en Galicia. El PP se opone.

































RebeldeRota | Miércoles, 09 de Noviembre de 2022 a las 16:28:44 horas
Es lógico esta pregunta del Sr Balsa porque Siempre tienen miedo en el PP a que les tilden de Franquistas por parte de una izquierda que sabe manipular a la opinión pública y hace que la cobardía del PP aflore y no sea capaz de enfrentarse a estas acusaciones . En cuanto a Queipo de Llano no voy a defender a alguien que no se lo merece pero si voy a dejar claro que las tumbas sean de quienes sean no deben profanarse ni nada por el estilo eso es una villanía y una falta de respeto . Pero claro el PSOE , IU y Podemos han tomado la senda del odio y revanchismo y esto nos recuerda a aquella izquierda que 1936 sacaban de sus tumbas a curas monjas , Santos etc profando los cuerpos y haciéndose fotos , que existen . En cuanto a la hermandad de la Macarena y a la misma iglesia Catolica en Sevilla pese a quien le pese le deben mucho a Queipo de Llano ya que gracias a él y su triunfo el 18 de Julio de 1936 no hubo más quemas de Iglesias ni asesinatos de religiosos y por lo tanto si no les gustaba tenerlo allí con ocultar su tumba con una alfombra hubiera bastado , otra cosa es esta ley antidemocratica de memoria que les ha obligado hacer una profabacion . No quiero terminar sin decir dos cosas más , dos esperpentos , uno el de la mujer que apareció en la profanacion de tumba de Queipo , debería dedicarse a los suyos y dejar a los muertos que descansen en Paz y el otro esperpento pero lleno de odio , inconsciencia , revanchismo etc es el protagonizado por el diputado Asens que pide la ilegalización de Falange Española por celebrar un acto en recuerdo de su fundación pero dentro de la actual ley de memoria por lo que el el impresentable diputado que ni conoce su propia ley que apoya, es incapaz de saber que es un acto legal de un partido legal .
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