Diario del año del coronavirus
Los mejores aliados de VOX
por Balsa Cirrito
Creo que VOX debería plantearse declarar el 8 de marzo como el Día Nacional del Partido. Lo digo porque me extrañaría que en ninguna otra fecha consiguieran tantos partidarios. El Día de la Mujer se ha transformado en un catálogo de disparates difícil de mejorar, y que, eso es lo mejor de todo, casi ningún progresista se atreve a enfrentar, por miedo a que lo cataloguen como reaccionario vil.
Charlaba hace pocos días con una feminista pata negra, feminista de toda la vida, joven, inteligente y culta, que se quejaba de que cuando en una conversación se hablaba del Día de la Mujer, intentaba cambiar de tema, ya que ha terminado por avergonzarse del asunto viendo en lo que se convertido.
“El feminismo, me decía, debe tratar de convencer, y de luchar por cuestiones razonables, no por sandeces como el lenguaje inclusivo. Buena parte del movimiento, continuaba, trata de avasallar a quien no piense al gusto de las radicales. ¿A qué viene toda esa retórica de los machirulos y el heteropatriarcado y esa constante necesidad de presentar a los hombres como seres malvados o violadores en potencia? ¿A quién vamos a convencer así? Todos hemos tenido una madre, pero también un padre, aunque algunos no lo conozcan”.
Creo que muchas piensan algo parecido. Solo hay que ver esas manifestaciones donde absolutamente todos los eslóganes coreados y cantados son insultantes contra el sexo masculino, con lo cual va ser difícil que persuadan a nadie. En la actualidad, y ahora expongo mi parecer, no el de las feministas buenas, el día 8 de marzo es, hoy por hoy, un espectáculo medio folklórico medio histérico. Y quien tenga dudas que lea alguna de las convocatorias de las manifestaciones (o de la huelga general reclamada por algunos sindicatos), sobre todo de las manifestaciones alternativas. Una de las propuestas de este año que llegó a la parte más friki de mi corazón era la exigencia de autodeterminación de género. ¡La autodeterminación de género! ¡Viva Zapata y su santa madre! Llegará el día en que lleguemos a la autodeterminación del C.I. o del nivel de colesterol en la sangre.
La nunca bastante ridiculizada ministra Irene Montero ha basado su artillería este 2022 precisamente en asuntos tan poco relacionados con el feminismo como la ley trans y las cuestiones de género, en vez de hablar, digo yo, de por qué las mujeres no acceden sino muy raramente a cargos directivos en las empresas, que debe parecerle a la ministra cuestión baladí. Me gustaría saber qué tiene que ver la situación de los transexuales con la de las mujeres, porque yo no lo pillo. Por no hablar de la cuestión del género (pero como me voy a enrollar ahí, cambio de párrafo).
El concepto de género, según mi autorizada opinión, es un disparate, una extravagancia que solo el matonismo intelectual de algunos sectores ha conseguido que se imponga. Y, como suelo decir, es una ideología sutilmente machista, aspecto que madame Montero no ha llegado a captar todavía. Por fortuna, empiezan a oírse voces desde el ámbito progresista que denuncian eso mismo, que el bluff de los géneros es exactamente tal cosa, un bluff.
Decía Galdós que en España todo terminaba convirtiéndose en un sainete. El 8m ya lo ha conseguido. Pero como sus fautoras no carecen de osadía, no tardaremos mucho en comprobar que lo de sainete se les queda corto. Irán un paso más allá, y en vez de ir con Galdós seguirán a Valle Inclán. En pocos años – muy pocos – alcanzarán la gloria del esperpento. Para que lo de VOX no quede muy lejos.

































Justino "Tomasito" | Viernes, 18 de Marzo de 2022 a las 10:41:37 horas
Muy claro, conciso y realista,enhorabuena.
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