Diario del año del coronavirus
Rota, la traidora de Andalucía
por Balsa Cirrito
Reconozco que no soy lo que se dice un patriota andaluz. Andalucía en sí me resulta indiferente. Puedo llegar a sentir, tal vez, cierto gaditanismo o roteñismo, pero tampoco demasiado profundos. Digo esto porque en Rota, vamos a llamar las cosas por su nombre, estamos traicionando constantemente el buen nombre de Andalucía, su espíritu más íntimo, su corazón artístico.
Rota podría conocerse perfectamente como Rota, la mal vestida. Sé que lo que voy a decir ahora no me va a hacer muy popular, pero mi deber irrenunciable es luchar contra los males, ejem, que nos atacan por todos lados. Y la cuestión es que Rota, con toda probabilidad, es uno de los pueblos más horteras de nuestra comunidad autónoma. La forma de vestir de los roteños siempre ha tenido un puntito americanizante (¡ah, esos chaquetones de los Sea Bees!) bastante desagradable desde la perspectiva estética. Pero me temo que, en nuestro momento histórico, hoy, en el mes de noviembre de 2021, hemos llegado a la cima. La cima que en este juego es el fondo.
El uniforme del roteño medio es el chándal. Chándal a cualquier hora y cualquier día de la semana. En otros lugares de Andalucía, la gente, cuando sale los domingos a tomar unas tapas y unos chatos, suele arreglarse. En Rota no hay problema: la mayor parte de los paisanos se casca un chándal. Por supuesto, el calzado oficial en Rota es el calzado deportivo, preferentemente, de colorines inarmónicos. De forma que Rota tiene perennemente un aspecto de suburbio de Detroit, lo cual, para qué vamos a engañarnos, no es el mejor de los aspectos, ni siquiera para Detroit.
Creo que ya he comentado varias veces la horrible decisión para la apostura humana que supone vestir con chándal. Los chándales no le quedan bien a nadie, y cuanto más viejos seamos, peor. Desde mi punto de vista, no debieran usarse ni siquiera para hacer deporte. Y los de diseño son, en su mayoría, como para aplicarles la ley antiterrorista al individuo o individua que los ha concebido. Suelen ser cantos al mal gusto, plegarias al feísmo, glorificaciones de la horteridad absoluta. Sin embargo, ahí seguimos, contaminando el paisaje.
Todo esto, además, contrasta con la norma de Andalucía. Seguro que recuerdan Ocho apellidos vascos. En aquella peli, uno de los elementos para caracterizar a los andaluces era su atuendo. Los andaluces vestían bien, arregladitos y aseados. Frente a eso, los vascos se presentaban como un ejército de macarras (memorable la frase de Dani Rovira a Clara Lago: “¿Os cortan el pelo con un hacha?”). Y es cierto. Si vamos a Jerez, a Córdoba, a Málaga, no digamos en Sevilla, encontramos a una masa encantadora de personas vestidas elegantemente. Llevando camisas, pantalones, faldas, chaquetas… en fin, ropa que no tiene nada que ver con los chándales. El año pasado, no sé qué famosa influencer llegó a Sevilla a pasar unos días. La chica era del estilo urban: siempre chándal, camisetas y Converse (lo de las Converse, por lo que veo, se ha convertido en una especie de religión), y se le ocurrió escribir en las redes sociales algo así como: “me siento como una sevillana más”. La respuesta internáutica de los sevillanos fue terrible: “una sevillana – le dijeron – no se lleva siete días vistiendo sudaderas”, respuesta, sin duda, modélica.
Me pregunto si los roteños tenemos el ojo averiado o si tantos años de Base Naval (porque digo yo que a alguien hay que culpar) nos han viciado el gusto (aunque si tenemos en cuenta que el plato más popular de Rota es la nunca bastante detestada pizza roteña, creo que motivos hay para imputar a los americanos). Estoy seguro que nuestros abuelos no se sentirían orgullosos de vernos cuando vamos por la calle (he dicho nuestros por quedar bien, pero no metan a los míos en esto).
Rota, por tanto, es una traidora al estilo andaluz. Una vergüenza en la corona estética de nuestra región. Y toca las narices, la verdad, porque para una vez que los andaluces tenemos fama de algo bueno, llegan los saboteadores, que, encima, son de mi pueblo. Ya lo decían el poema de Alberti y la canción de Carlos Cano: Oh roteños, despertad, / que es Rota la marinera/ quien levanta la primera/ llama de la horteridad.

































Buda | Sábado, 11 de Diciembre de 2021 a las 15:23:34 horas
Lo que tu digas, pero dejando el chandal aparte no veas lo bien que le sientan a una wena moza unos leggins bien ajustados y ropita como de recién salida del gimnasio, vamos que uno no sabe si hacer deporte u otra cosa..O Mane Pande Um para relajarnos..
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