Antoñito Molina no defraudó, llenó la plaza de la Merced y se metió al público en el bolsillo
Tenía ganas de cantar en Rota y los roteños querían escucharlo, así que la noche y las buenas temperaturas del penúltimo día de fiestas patronales se conjugaron para que Antoñito Molina brillara en su pueblo y mostrara cómo ha crecido como artista desde la última vez que se subió a un escenario roteño, hace ahora cuatro años.
La plaza de la Merced se llenó en la noche del miércoles para arropar a este cantante que arrancó su concierto de hora y media con un guiño especial a Ecos del Rocío, icono de las sevillanas a nivel nacional y todo un referente para este joven cantante que cuando empezaba en la música los admiraba por su exitosa carrera. Por eso, sus primeros acordes fueron para el conocido estribillo que dice "de mi rincón salinero, del vuelo de una gaviota, y el timón de un marinero, te estoy hablando de Rota, lo mejor del mundo entero". Con ello, dejó claras sus intenciones: estaba en su Rota natal y venía a hacerlo pasar bien.
Sus paisanos tenían ganas de verlo, escucharlo y bailarlo; esto último fue más complicado porque la crisis sanitaria aún no lo permite, pero no hizo falta para disfrutar de la música de Antoñito Molina, de su cercanía con el público y de una espontaneidad que lo hacen único.
Momentos especiales se vivieron en esa plaza de la Merced llena, cuando cantó uno de sus últimos singles, "Dicen que el mundo se acaba", donde la sensibilidad que proyecta este cantante quedó al descubierto sin tapujos. Se bajó del escenario, se metió entre el público y acabó cantando a capella un estribillo que mueve almas y levantó al público de su silla. Así lo hubiera hecho también el respetable cuando entonó el pegadizo "Me estoy volviendo loco" y sabedor de que las limitaciones son las que son, aconsejó a los presentes bailar sentados con un rápido movimiento de hombros que venía a suplir las ganas de levantarse y darse unas vueltecitas como la canción manda. El público respetó, escuchó y se comportó.
No estuvo Molina solo en este concierto, le acompañó en uno de sus temas su amigo Juanlu Montoya, utrerano con quien ha grabado sus últimas canciones y considera parte de su familia. El cariño mutuo se vio reflejado en ambos cuando en el escenario se entonaron "Ya no me muero por nadie" que dio paso a otros temas que animaron una noche que no defraudó y donde las damas del Rosario, que en los conciertos de las fiestas patronales también son protagonistas, subieron al escenario con un Antoñito Molina que las hizo bailar y hasta hacer coros. El concierto llegaba a su recta final pasada la medianoche con la sensación de haber hecho disfrutar a un público que se entregó y lo pasó bien pese a las limitaciones. El niño de la trompeta conquistó a sus paisanos.

















































































Para las cosas claras | Viernes, 08 de Octubre de 2021 a las 14:25:09 horas
La plaza delegación de fiestas la ha dejado cortada en dos tramos, Norte y Sur, lo cual el que accedía por la zona sur le era imposible llegar a la zona norte amenos que diera la vuelta por detrás de la plaza, imaginarse un discapacitado que quiera ir al aseo o tomarse un refresco en el bar de la plaza, sonido de pena, pocas papeleras y servicios de aseos públicos
Accede para votar (0) (0) Accede para responder