Diario del año del coronavirus
¡Abajo Inglaterra!
por Balsa Cirrito
Existen ciertos mitos sobre el inglés. Ayer, leyendo un periódico deportivo, solo titulares y entradillas, había tantas noticias que incluían anglicismos innecesarios que, por momentos, resultaba difícil de entender. Esto es. Startup, CEO, scouting, playoff, match, shooter, next gen… No voy a extenderme en el papanatismo que preside estas redacciones, pero juraría que su presencia obedece a una doble razón. Primera, el inglés mola (es cool, diría un periodista). Segunda, el inglés es necesario.
Para mí que las dos son erróneas. Reconozco una gran antipatía por todo lo británico, multiplicada por diez desde su pestilente Brexit, pero me parece que hay razones objetivas para, como decía nuestro gran militar Blas de Lezo, “mear siempre apuntando a Inglaterra”.
¿El inglés mola? ¡Por Dios! No quiero parecer racista, pero estoy convencido de que el pueblo con la gente más fea de Europa es la Gran Bretaña. Los ingleses son feos, las inglesas son muy feas. Todos parecen tener algún tipo de conexión genética con no sé qué raza de caballos, porque sus dentaduras son invariablemente equinas (a ver, un poco racista sí que me está quedando).
Durante mi adolescencia y primera juventud yo era muy admirador de las series británicas. O sea, Yo Claudio, Arriba y abajo, Retorno a Brideshead… Las series, la verdad sea dicha, eran excelentes, pero tenían algo que me desconcertaba, y era que las actrices resultaban generalmente poco agraciadas. Por supuesto, no pretendo decir que solo puedan salir en las pelis chicas guapas, no. Pero el problema es que en los diálogos de esas series, cuando se hablaba de esos personajes, se decía siempre que eran mujeres muy hermosas sin que lo fueran. Y eso solo se entiende porque lo que para un inglés es una mujer guapa, para un español o italiano – siendo generosos – es una mujer ni chicha ni limoná. Digo más, anteayer veía en la tele el partido de fútbol Inglaterra-Croacia. Cuando las cámaras enfocaban a los aficionados ingleses, eran mayormente malcarados, con ojos ahuevados y dientes como raquetas de pádel. Y los jugadores ingleses lo mismo (de hecho, y con mucha diferencia, los jugadores de origen africano o caribeño eran los más guapos). En cambio, los croatas y las croatas nos parecían de aspecto mucho más satisfactorio (quitando a Modric).
¿Y el inglés? ¿Es tan necesario? Bueno, sí y no. Dejando aparte que muchas empresas piden el dominio del inglés de forma incomprensible, ya que el inglés no va a hacer falta en el desarrollo del trabajo en cuestión, es cierto que un barniz de inglés no viene mal, sobre todo para manejarse por internet o para entender artículos científicos. Pero lo de hablar inglés de puta madre no sirve para mucho más que hablar francés o alemán.
Suelo contar un hecho que se produce en los congresos internacionales. Normalmente, las ponencias se dictan en la lengua de David Beckham. Sale un ponente italiano y lee su discurso en inglés. Lo entiende todo el mundo. Sale un portugués y habla en la lengua de Jack el Destripador. Lo entiende todo Dios. Sale un tipo de Londres y habla en su idioma. No lo entiende casi nadie. Quiero decir, que lo útil es, después de todo, lo que podríamos llamar “inglés internacional”, un idioma hablado por los no nativos y en el que la pronunciación muy perfecta es más un inconveniente que una virtud, con lo que la moraleja es que hay que hablar inglés, pero no demasiado bien.
De hecho, creo que despreciamos estúpidamente la posibilidad de hablar otros idiomas. Con los esfuerzos que realizamos para hablar inglés bien y terminar hablándolo mal, nos bastaría para dominar muy pasablemente francés, italiano y portugués. El francés es un poco más complicado, pero siempre más sencillo que el inglés. El italiano se puede dominar en poco tiempo. Y el portugués... bueno, un español de cultura media-alta puede comenzar a leer la prensa portuguesa tras una o dos de lecciones del idioma, y en menos de un mes le puede meter mano a las obras maestras de la literatura lusitana, que no es ninguna tontería.
En fin, menos papanatismo con lo británico, que no es para tanto. (Y, por supuesto, cualquier partido que pierdan en la Eurocopa me va a dar una alegría).


































ROBERTO | Viernes, 18 de Junio de 2021 a las 00:27:23 horas
Es el peor artículo que ha escrito usted en este medio... Es totalmente xenófobo!!!! Quiera o no, el inglés es el idioma internacional, y mucho que hace falta para los españoles, no decir de la localidad, porque nuestros ingresos vienen en su mayoría del sector turismo que la mayoría se comunican en inglés.. Por no decir un gran número de españoles que han sido muy bien acogidos en Inglaterra y tienen su trabajo allí.. menos mal que sus palabras, al igual que sus libros publicados, tienen poca tirada... Esto ha ocurrido desde siempre en menor o mayor medida... los galicismos que se pusieron de moda hace tiempo por parte de los nobles, ya que habla usted de Blas Lezo en los tiempos de la Armada Española que fue criado, como buen noble español de la época, en un colegio francés. Deje de decir tonterías porque inglés es muy importante, y sobre todo sí te vas a un país a trabajar de Europa, estoy seguro que te va a resultar más fácil encontrar trabajo o estudiar que las lenguas latinas. En los Países Bajos, los países nórdicos, en Alemania, Austria, Bélgica, etc. es de gran utilidad. Poco se nota lo que usted a viajado.. Por no decir que los estudiantes Erasmus lo necesitan para desarrollar sus estudios. Le guste o no el inglés o el país, son comentarios xenófobos por su parte. Hay un gran número de británicos que viven en España y nos vienen bien para la economía española. Y si hablamos de universidades, las inglesas tienes varias entre las 20 primeras del mundo, cosa que no lo tiene España... Esperaba algo más de usted pero veo que ha caído en la vulgaridad y el insulto. XENÓFOBO....
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