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Redacción
Miércoles, 07 de Abril de 2021

La creciente necesidad de comunicarnos mejor (por Elena Helices Granado)

Ahora más que nunca necesitamos de la comunicación.  Anhelamos poder comunicarnos con otras personas en profundidad y de verdad. En estos tiempos en donde nos sentimos vulnerables ante tanta incertidumbre. Tiempos en donde vislumbramos un futuro incierto, donde nos bombardean todos los días, y a todas horas, con noticias contradictorias sobre la evolución de la pandemia, los casos, los hospitalizados, los vacunados y lamentablemente también, los fallecidos.


Necesitamos tejer una red de apoyo con otros seres humanos que están ahí mismo, en tu familia, en la casa de al lado, en tu mismo barrio, en tu lugar de trabajo o en tu misma asociación.  Otras personas que tienen las mismas dudas que tú, que tienen las mismas preguntas y las mismas inseguridades.


Personas que están ansiosas, como tú, de desahogarse con alguien. De hablar de aquellos temas que no pueden compartir con sus allegados más cercanos, quizás por no preocuparlos, por no molestar o por no dejar de ser la columna donde se sustentan los demás para poder seguir adelante con su día a día. Personas que tienen una urgencia vital de des-ahogarse, pero no pueden permitirse la ayuda profesional de un psicólogo.  Personas que lo que más necesitan es un oído amigo que de verdad les escuche. Que les escuche, con sus cinco sentidos puesto en el relato de la otra persona. Donde, en esos minutos que le estás concediendo, estés completamente centrada en ella y no en ti. Que practiques una escucha activa, que es aquella en donde toda tu atención está centrada en esa otra persona y en lo que te está contando con la finalidad de además de escuchar las palabras escuchar los sentimientos asociados con estas.

 

El escuchar con el corazón, se nota, se percibe y sobre todo se aprecia. Se aprecia que otro ser humano te dedique su tiempo y su atención. Con esa dedicación exclusiva, en ese momento de la escucha activa, le estás haciendo llegar un mensaje muy valioso, al que ningún ser humano nos sustraemos, que es que tú eres importante para mí y que me importa lo que te pasa, lo que te sucede, o lo que se te pasa por la cabeza, que te tiene preocupado/a.


No somos conscientes, algunas veces, del papel tan importante que desempeñamos y que podemos  desempeñar en obrar un gran bien colectivo.  Nuestra aportación con esos detalles amables, que a veces nos parecen insignificantes, que tenemos con otras personas tienen un gran potencial de contribuir al bienestar emocional de las personas de nuestro entorno.


Esta en nuestra mano contribuir, en la medida de lo posible, a que otras personas se sientan acompañadas en este viaje que compartimos, queramos o no, en estos tiempos convulsos que nos ha tocado vivir.  
Y contribuir es más fácil de lo que nos imaginamos, solo requiere que tengamos una voluntad clara y firme de querer hacerlo y dedicarle un tiempo. Todos podemos si queremos hacerlo.


Pequeños cambios, aunque sean casi inapreciables, producen resultados sorprendentes. Se produce una sinergia que vincula a todo el grupo. Y el grupo, en este caso, somos todos y todas.
A qué esperamos para comenzar.

 

Elena Helices Granado

 

 

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