"Ciencia más allá del Coronavirus"
Un gran poder
por Daniel de los Reyes Helices
Me pregunto qué pensarías si te dijera que puedes revivir al detalle ese catorce de abril en aquel antro de mala muerte donde cruzasteis miradas por primera vez al compás de un blues a medio tono de Etta James; o bien pudieras elegir parar tu vocecita interior, esa que no te deja centrarte a la hora de estudiar, la que no para de recordarte que no llegas a fin de mes, que tienes mañana la entrega del trabajo que aún no has empezado, o que el Atleti perdió esta semana en Champions contra el Chelsea; o incluso experimentar una catarsis fisiológica, que te escarpe la piel y te hiele el aliento de puro y duro placer... ¡Y todo esto simplemente pulsando un botón!.
Seguramente en este punto hayas llegado a la conclusión de que doy el perfil para ser diseñador de anuncios de perfume, o bien achaques mis desvaríos a un desajuste psiquiátrico aún por diagnosticar. No obstante, pese a que acepto y encajo las críticas con estoicismo, me temo llevarle la contraria en este asunto, el cual, más que una distopía, puede considerarse una realidad.
En 1975, un cirujano canadiense aprovechó una serie de cirugías a cráneo abierto con el paciente despierto para estimular diferentes regiones cerebrales de forma directa con unos electrodos, de manera que podía observar las respuestas del paciente al ser estimulado, o bien preguntarle directamente a este qué es lo que estaba experimentando tras la estimulación de las diferentes estructuras, de este modo se conseguía provocar desde movimientos bruscos a alucinaciones acústicas y musicales, pasando por la sensación de revivir experiencias pasadas completas (1).
Gracias a estudios como este, ya se ha conseguido esbozar las diferentes funciones en las que parecen estar implicadas cada núcleo neuronal, por ejemplo, ya se conoce el “centro del placer” del cerebro, cuya estimulación llevada a cabo en especies como el ratón da lugar a que el ratón en cuestión “sienta el Nirvana” según las palabras del jefe del estudio (2).
Por otro lado, la estimulación neuronal ha atraído la curiosidad de diversos campos debido a su gran potencial, entre ellos el ejército de los Estados Unidos, el cual ha creado un casco que emite una serie de fuerzas electromagnéticas que inhiben ciertas partes concretas del cerebro, de manera que permite y aumenta enormemente la capacidad de concentración del portador, impidiendo esa sensación de estrés y nervios experimentada por un soldado en plena guerra, otorgándole una serenidad y precisión anormales dada la situación (3).
Estos estudios alumbran la posibilidad de evocar recuerdos, producir el éxtasis total o mejorar la atención hasta límites impensables, entre otras utilidades, mediante la modulación directa de la actividad neuronal, desplazando de la ecuación a todo tipo de drogas e interacciones sociales o experiencias extremas que apenas llegan a acercarse a los resultados obtenidos de una estimulación cerebral. A día de hoy estas técnicas ya se utilizan como tratamiento de enfermedades como la depresión en pacientes muy concretos, inhibiendo una serie de circuitos implicados en la patología (4), por lo que es simplemente cuestión de tiempo que estas técnicas lleguen a perfeccionarse y pulirse de manera que puedan ser aplicadas a mayor escala y de una manera segura, llegando a degenerar en un uso recreativo de los mismos.
Pese al atractivo que pueda despertar esta nueva arma de distracción, no debemos perder el norte, ya que un uso fraudulento de la misma podría conllevar un nuevo colapso social. Por ejemplo, este tipo de tecnologías podrían derivar en un aumento de la brecha entre los estratos sociales que puedan permitírselo y los que no, ya que supondría una ventaja cognitiva de los primeros sobre el resto, o bien incluso se podría llegar a ejercer cierto grado de control mental sobre el sujeto sin que este llegue a ser si quiera consciente de ello. De ahí que tengamos que realizar un serio ejercicio de reflexión que nos permita anticipar problemas futuros, y es que ya lo decía Stan Lee, “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
NOTAS
(1) -Penfield, W. (2016). Mystery of the Mind: A Critical Study of Consciousness and the Human Brain: 4644. Princeton University Press.
(2)- Talwar, S., Xu, S., Hawley, E. et al. Rat navigation guided by remote control. Nature 417, 37–38 (2002). https://doi.org/10.1038/417037a
(3)-Nelson JT, McKinley RA, Golob EJ, Warm JS, Parasuraman R. Enhancing vigilancein operators with prefrontal cortex transcranial direct current stimulation(tDCS). Neuroimage 2014;85:909–17. doi:10.1016/j.neuroimage.2012.11.061
(4)-Specktor, B. (2018, 6 abril). Military-Funded Study Successfully Tests «Prosthetic Memory» Brain Implants. livescience.com. https://www.livescience.com/62234-prosthetic-memory-neural-implant.html



































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