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Redacción 1
Sábado, 12 de Diciembre de 2020

"Ciencia más allá del Coronavirus"

Una buena batalla

por Oriana Balsa

[Img #140188]Últimamente me he aficionado a las películas de guerra. Siempre fui amante de las de la Segunda Guerra Mundial, pero ahora también me llaman la atención las de la guerra de Irak, Afganistán, o Vietnam.
    

Las hay mejores, peores, y desde luego, las hay muy sobrevaloradas. La vida es bella o El Francotirador, por ejemplo, son, a mi juicio, bastante mediocres. Sin querer entrar en un debate cinéfilo en el que claramente no pienso torcer el brazo ante aquel que le niegue el pódium a La lista de Schindler, Salvar al Soldado Ryan y Malditos Bastardos, viendo toda esta filmografía me he dado cuenta de dos cosas. La primera es que los americanos tienen cierta tendencia a meterse en pelea (les gusta el jaleo). La segunda es que siempre hay una frase memorable que marca la personalidad del protagonista, que lo guía para llegar a ser quien es. En la obra maestra de Tarantino, ese “¿qué vas a hacer con el uniforme?”; en Salvar al Soldado Ryan “Haz que tu vida merezca la pena”; o en Descifrando Enigma (muy buena también), el mejor amigo de Alan Turing le dice “A veces, las personas a las que nadie cree capaces de nada, hacen cosas que nadie imagina”. ¡Guau! No deja indiferente a nadie, ¿verdad?. Desde luego, no sé si al verdadero Alan Turing le dijeron algo así, pero visto lo visto, de algún modo debieron motivar a semejante genio.
    

Alan Turing fue un criptógrafo, matemático e informático británico que logró descifrar Enigma, la máquina con la que los nazis encriptaban sus mensajes. Su hito consiguió, calculan los historiadores, acortar la guerra dos años y salvar más de 14 millones de vidas. ¿Sería esa frase motivacional de su amigo la que le condujo a todo aquello? Quizá no fueran esas las palabras; tal vez ni siquiera fueran las de su amigo, sino las de su madre, las de su padre, o las de algún profesor, las que marcaran su carrera, su destino, y el del mundo entero.
    

Si tan relevante fuera alguien de mi clase (espero que por hallazgo científico y no por héroe de batalla bélica), como para que hicieran una película sobre él, la frase motivacional, les aseguro, la habrían traído de casa. En nuestro caso, las palabras que escuchamos el primer día de clase fueron: Hola soy “Norecuerdosunombre”, y aquí solo tengo un objetivo: enseñaros que las proteínas nunca ejercen la función de tejido de reserva.
    

Esta profesora nos repitió su frase de bienvenida hasta la saciedad. Esta viene a decir que las proteínas no engordan. ¿Cómo puede ser esto? Principalmente los seres humanos nos nutrimos de carbohidratos, proteínas y lípidos. En una dieta saludable, los carbohidratos deberían ser la principal fuente de energía. En esta misma dieta saludable, los carbohidratos han de ser de calidad; nada de bollería industrial y pan blanco. En su lugar, cereales integrales, legumbres, fruta, verdura o  frutos secos. En cuanto a las grasas, no deberíamos tenerles miedo. Es más, existen grasas que lejos de engordar, son antiinflamatorias, como las que contienen ácidos grasos omega-3.
    

Pero si volvemos a nuestras protagonistas, las proteínas, veremos que serán nuestras mejores aliadas en las dietas cuyo objetivo sea la pérdida de peso. Estas no tienen la posibilidad de convertirse en tejido graso  (la chicha que nos sobra bajo el brazo y en la barriga), como sí que lo hacen los carbohidratos y, por supuesto, las grasas. Por otro lado, son un excelente combustible para el tejido muscular, ya que ayudan a reparar el daño sufrido durante el ejercicio, por lo que también están recomendadas en las dietas que siguen los adictos al crossfit. Son unas moléculas todoterreno.
    

Por lo que, y ahora más que nunca, cara a las navidades, parece un buen momento para empezar a buscar en google “alimentos ricos en proteínas”. Eso sí, procuren que siempre sean proteínas de calidad, evitando los batidos sustitutivos y derivados, que si bien puede que tengan cierto contenido en proteínas, les aseguro, que además, llevan mucho azúcar.
    

Puede que la frase del amigo de Turing hiciera que los Aliados ganaran la Segunda Guerra Mundial; pero mi profesora de fisiología va a conseguir que estas navidades, los pantalones que te cerraban el 1 de diciembre, también lo hagan el 8 de enero, que ¡ojo! no es poca cosa tampoco.  

 

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  • Syriana

    Syriana | Sábado, 12 de Diciembre de 2020 a las 21:55:19 horas

    Te faltan El puente sobre el río Kway y El cazador

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