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Carlos Roque Sánchez
Sábado, 07 de Noviembre de 2020

Marte ataca (y 2)

[Img #138844](Continuación) Después, durante la emisión, apareció un segundo mensaje aclaratorio informando que se trataba de una ficción, y por último, al final de la misma hubo otro más. Con dichas medidas la idea del equipo de Welles era evidente: cualquier escuchante que les sintonizara desde sus comienzos o estuviera atento al desarrollo del mismo estaría al tanto de que todo era ficción. ‘No problema at all’. Pero claro, aquellos que escuchaban sin atención, se incorporaron más tarde o los que aprovechando los anuncios en otras emisoras sintonizaron a la CBS, lo que oyeron era como para poner los pelos de punta a casi cualquiera. Así que bien pensado en teoría, pero, por desgracia, no tanto en la práctica pues para cuando acabó la emisión, no eran pocas las personas que creían que estaban siendo invadidos por extraterrestres. Además, para más inri, los periódicos informaron al día siguiente que había existido una alarma general en todo el país. Ya saben, nadie como los chicos de la prensa para dar una noticia, de forma interesada, a través de un titular.

 

Guion radiofónico. En dicho montaje el propio Welles interpretaba al profesor Pierson, un científico que iba explicando lo que ocurría, mientras que un actor hacía el papel del periodista Carl Philips quien, junto a otros supuestos locutores relataban los hechos desde diferentes localizaciones.

 

La emisión empezaba así: “Señoras y señores, les presentamos el último boletín de Intercontinental Radio News. Desde Toronto, el profesor Morse de la Universidad de McGill informa que ha observado un total de tres explosiones del planeta Marte entre...”. Después pasaban a la retransmisión del concierto de una banda de música, supuestamente desde el Hotel Park Plaza, que periódicamente interrumpían para informar de la ficticia invasión marciana. En una de esas intervenciones el profesor Pierson decía: “La cobertura metálica es... extraterrestre... algo que no existe en la Tierra... ¡Un minuto, por favor! ¡Señoras y señores, se trata de algo asombroso! ¡El extremo del objeto se está moviendo! ¡La parte superior da vueltas como una tuerca!”.

 

Y un locutor añadía: “Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que he presenciado nunca ... ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien... o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos... ¿Son ojos? Puede que sea una cara. Puede que sea...”. Y continuaba describiendo las horribles características de los marcianos, las muertes de los que se acercaban a la nave, la llegada de nuevas naves, etcétera. En fin, horrible. En Nueva York la situación era narrada por un locutor que observaba a los marcianos desde lo alto de un rascacielos: “Ahora alza sus manos metálicas... El humo llega a la Sexta Avenida... A la Quinta Avenida...  Se encuentra a unos 100 metros... ahora a 15 metros...”. Y el micrófono quedó en silencio.

 

‘Fake news’ y guerra entre otros mundos. Mientras, en el mundo real, ya se había extendido el pánico. Los no advertidos creían lo que oían, y las llamadas a la policía se producían sin cesar. Se sentían aterrados por los sucesos que aparentemente ocurrían, y eran pocos los que atendían a los avisos radiofónicos que anunciaban con claridad que el “aterrizaje marciano” era una ficción. Por supuesto que no todos los que oyeron la emisión la creyeron: algunos reconocieron al momento la novela, otros se percataron de que los incidentes ocurrían demasiado rápido para ser verdaderos, incluso estotros pensaron en una invasión nazi, no olvidemos las fechas.

 

Sin embargo, ¿por qué un número tan sorprendentemente alto de personas no se cuestionó la veracidad de dicha invasión?, ¿o si realmente podían existir los marcianos? ¿Por qué se creyó tan fácilmente todo? ¿Fue el realismo del programa radiofónico el causante único de la larga y angustiosa hora de esa noche de octubre? ¿O hubo otros motivos más espurios y no fue más que una guerra encubierta entre otros dos mundos? ¿Casus belli? ¿O simplemente lo que hizo fue despertar una de las más firmes y ancestrales creencias de la raza humana? ¡La de que existen inteligencias extraterrestres! ¿Hay alguien ahí fuera? ¿Es la verdad la que está ahí fuera o es la mentira? Son preguntas en busca de respuestas, como unos años antes los personajes pirandellianos iban en busca de autor.

 

CONTACTO: [email protected]

FUENTE: Enroque de ciencia

 

 

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