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Carlos Roque Sánchez 1
Sábado, 31 de Octubre de 2020

Marte ataca (1)

[Img #138693]‘La Guerra de los mundos’, 1938. Ayer viernes treinta de octubre a las 20 h se cumplieron ochenta y dos (82) años de una emisión radiofónica que, según la prensa escrita del día siguiente, aterrorizó a los Estados Unidos. Como lo lee. Fue la noche en la que los marcianos invadieron la Tierra convirtiendo, lo que había comenzado como una tranquila tarde de domingo ante la radio, en una noche de confusión y pánico. Ante la radio digo y no ante el televisor porque no debemos olvidar que si bien a finales de los años treinta ya se habían realizado varias emisiones televisivas experimentales, en realidad la primera televisión de los Estados Unidos, que nació en la ciudad de Nueva York, no empezó hasta el 1 de julio de 1941 y no fue hasta 1955 cuando la mitad de los hogares estadounidenses tuvieron un televisor en su salón. ¿Qué es lo que se oyó en dicha emisión? ¿Cómo y en qué forma se dijo? ¿Por qué hubo gente que abandonó sus casas presas del pánico? ¿Qué niveles alcanzó la histeria colectiva? ¿O acaso no fue para tanto la alarma social y estamos ante una falsa noticia o ‘fake new’?

 

‘Fake new’ o noticia falsa, ya sabe, ese subproducto de la información cuyo objetivo no es otro que el de engañar o desinformar de manera deliberada, y que se difunde a través de los medios de comunicación existentes en cada caso: prensa escrita, radio, televisión, redes sociales o portales de noticias. Unas historias falsas que parecen ser noticias, un tipo de periodismo amarillista si quieren, que son conocidas y nombradas por muchos de manera cotidiana con el neologismo ‘fake news’, y de las que la ciencia confirma que se extienden más rápido que la propia verdad. En un principio se piensa que es porque nos gusta más su contenido, enganchándonos su falacia y haciendo que interaccionemos más con nuestros semejantes. El caso es que se comparten mucho más que la simple verdad, y es que de este material estamos hechos los hombres. Pero principio quieren las cosas, así que empecemos por donde debe.

 

‘La Guerra de los mundos’, 1898. Todo comenzó cuando el estadounidense, jovencísimo y polifacético Orson Welles, contaba sólo 23 años de edad, decide emitir en un programa de la CBS nada menos que una versión radiofónica del clásico relato de ciencia-ficción ‘La Guerra de los mundos’. Sí, ha leído bien, el referente literario no es otro que la célebre y archiconocida novela del prolífico prosista británico H.G. Wells, uno de los ‘padres de la ciencia ficción’, que fue escrita casi cuarenta años antes, en concreto en 1898. Naturalmente, bien lo sabe, los mundos en guerra eran la Tierra y Marte, y en dicho relato se narra cómo unos horribles seres se proponen conquistar nuestro planeta ya que el suyo se estaba extinguiendo. Cosas de la buena ciencia ficción británica.

 

Un texto que es tenido por la primera descripción literaria de una invasión alienígena de nuestro planeta, en este caso por parte de supuestos y malvados habitantes del planeta rojo. El libro, por si no lo recuerda ahora, arranca con un inquietante párrafo: “Pero ¿quién habitará en esos mundos si están habitados?... ¿Somos nosotros o ellos los Señores del mundo?... ¿Y cómo, entonces, están todas las cosas hechas para el hombre?". Las palabras son del físico y astrónomo barroco Johannes Kepler y estará conmigo que de inocentes y baladíes no tienen nada. Nada de nada.

 

La versión radiofónica. Pero Welles, junto a su equipo, decidió que en la versión radiofónica los marcianos descendieran sobre Nueva Jersey (EE. UU.) en vez de sobre la literaria Gran Bretaña y ni corto ni perezoso, de un mapa nacional recogido en una gasolinera tomaron los nombres de las carreteras y las localidades estadounidenses necesarios para adaptar el nuevo y dantesco escenario.

 

De esta forma se escogió el lugar de aterrizaje de los marcianos, la pequeña localidad Grovers Mill (Nueva Jersey), por el simple método de cerrar los ojos y dejar caer el bolígrafo sobre el mapa, y allí donde cayó la punta allí aterrizaron los marcianos.

 

Además, para darle mayor realidad al ficticio relato radiofónico, decidieron convertirlo en una dramática sucesión de boletines de noticias, declaraciones de testigos, notas de prensa, etcétera. En fin, si lo piensa, tan real como la vida misma, ‘Nihil novum sub sole’. Pero como nuestro hombre no las tenía todas consigo, y de alguna manera parecía presentir lo que iba a pasar, tomó sus precauciones por triplicado. Para empezar, en el inicio del programa, que duró casi cincuenta y nueve minutos (59 min) de los que unos cuarenta (40) correspondían al falso noticiario, explicó que se trataba de una dramatización de la novela de Wells. Precaución. (Continuará)

 

CONTACTO: [email protected]

FUENTE: Enroque de ciencia

 

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  • adolcros

    adolcros | Sábado, 31 de Octubre de 2020 a las 20:04:55 horas

    Este artículo es antiguo. Ya fue publicado en 2018.
    Éste y todos los que publica. Esta sección es un recopilatorio de textos desfasados.

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