Diario del año del coronavirus
El momento 'Me la pela'
Balsa Cirrito
Hace seis meses que todos los días la primera página de todos los periódicos – incluyendo los de deportes - está ocupada por asuntos relacionados con el Coronavirus. Idem los telediarios. Igual para la radio. Sospecho que hasta los programas del corazón abren con noticias relacionadas con el virus. De tal suerte que estamos llegando aceleradamente al momento me la pela, también conocido como la fase me la sopla.
En realidad, la actitud más natural es la de desconcierto. Es verdad que nos dan mucha información, muchísima, pero, a menudo contradictoria, como por otra parte quizás resulte lógico cuando se trata de asuntos científicos. Por ejemplo, leo ahora mismo, y casi situada una noticia junto a la otra, lo siguiente: “Optimismo con una nueva vacuna contra el COVID 19”, “La inmunidad de grupo mundial podría estar próxima”, “Es posible que nunca encontremos cura para el COVID”, “Las vacunas contra el Coronavirus pueden ser un fiasco”, “los jóvenes debían infectarse todos para alcanzar la inmunidad de grupo”, “la vacuna rusa podría comenzar a aplicarse en septiembre”, “es imposible que la vacuna rusa pueda ponerse en marcha de forma tan rápida”, “los efectos del Coronavirus se sentirán por décadas”...
Resultado de todo esto: nadie cree a nadie, y el escepticismo es casi absoluto. Los medios de comunicación, todo hay que decirlo, están teniendo un papel puntero en este desconcierto, y las redes sociales mejor ni lo contamos. El sesgo tremendista de cualquier telediario da grima, y no tanto por lo que cuentan como por cómo lo cuentan. Resulta evidente que no hay nada que le guste tanto a un periodista como dar malas noticias; pero no les tiremos piedras, la razón fundamental es que al público lo que le gusta es sobre todo eso, recibir malas noticias.
Gracias a esto, la actitud que se va apoderando de los humanos españoles es la ya mencionada de me la sopla.
“¿Hay una enfermedad?” “Pues sí”.
“¿Me voy a preocupar?” “Bueno, lo justito”.
“¿Es obligatorio llevar mascarilla?” “Pos claro”.
“¿La llevo yo?” “A ver, la llevo en la barbilla, y si veo a algún poli me la coloco correctamente”.
En el fondo, es lógico, nadie puede permanecer alerta tanto tiempo, y lo más razonable que podemos hacer es cruzar los dedos y rezar a nuestro santo favorito. Aunque ojalá la fase me la pela sea la última. Se me ocurren unos cuantos nombres para las fases siguientes que casi mejor lo dejamos. Porque el nombre de la última-última podría ser fase Armagedón.






























































Jimmi | Jueves, 06 de Agosto de 2020 a las 21:56:43 horas
Creo que lo suyo es ocuparse lo justo sin obsesionarse, no se puede vivir en un constante estado de alerta, vivir con miedo sin besar y sin abrazar no vale la pena, prefiero asumir el riesgo porque esto ya dura demasiado, al fin y al cabo y al menos en Rota, solo dos contagios en los últimos quince días, así por estadística no veo muchas posibilidades. Cuando existan en Rota más contagios entonces extremare las precauciones. Como el que va a un encierro, solo me salgo del ruedo cuando veo al toro cerca.
Accede para votar (0) (0) Accede para responder