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Carlos Roque Sánchez
Sábado, 25 de Julio de 2020

Breve historia de los emoyis

[Img #135281]Ponga un emoyi en su vida. Ya sabe a qué me refiero. Desde hace unos años, casi no hay mensaje en redes sociales como WhatsApp, Twitter y otras aplicaciones de mensajería que no incluya uno de ellos, con el que poder transmitir casi cualquier cosa: desde emociones y opiniones hasta lo que tenemos que hacer hoy o para comer a mediodía. Pequeños iconos que en el día a día se han convertido en parte indispensable e indisoluble de nuestras conversaciones de texto, esas que mantenemos a través de los teléfonos inteligentes, y todo apunta -aunque ya veremos en qué queda, que torres más altas han caído- a que no se trata de una moda pasajera. Por un lado, han sido y son parte del léxico digital desde que existe como tal, y por otro, el ascenso en su uso es gradual y constante y sus raíces se hunden cientos de años atrás. Sí, todo apunta a eso, pero demos tiempo al tiempo, que el tiempo dirá.

 

¿Quién los inventó y cuándo? Mientras, sepa que fue en 1999, penúltimo año del pasado siglo XX, cuando Shigetaka Kurita, un joven diseñador de interfaz de una compañía nipona que comercializaba “buscas” para adolescentes, pensó en crear símbolos que agilizaran las conversaciones entre los usuarios. Una forma mejor de transmitir un significado complejo sobre el texto, basada en un significante reducido a una dosis minúscula de información, pero portador de una enorme cantidad de significado. Pensado y hecho. El joven Shigetaka se puso manos a la obra y en un pispás, con lápiz y papel, diseñó el primer juego de emoyis a color compuesto de 176 caritas sonrientes, bombas a punto de explotar, notas musicales, etcétera. Para ello se basó en la tradición del manga, cómic autóctono, los kanjis, sinogramas del japonés escrito, y hasta en las señales de tráfico locales.

 

Un acierto pleno pues estos nuevos iconos cumplían a la perfección dos requisitos ‘sine qua non’ para su uso: ocupaban un espacio solo en los mensajes limitados a 140 caracteres, las cosas han cambiado desde entonces en internet; y eran, a pesar de su extrema simpleza y sencillez, de lo más expresivos. Sin embargo no fue hasta 2011, cuando Apple los incluyó por defecto en la última versión de iOS, su sistema operativo móvil, que su uso se hiciera global. El resto es historia conocida, se produjo la invasión de los ‘emojis’ y en la actualidad resulta difícil encontrar a alguien que no los use o haya usado alguna vez. Por lo que tengo leído, hasta existe una enciclopedia que los recopila y define, una página web que contabiliza en tiempo real los que circulan, y son varias las redes sociales que solo funcionan con ellos. En fin.

 

Etimología, fonética y ortografía. Por lo dicho ya se habrá imaginado que emoyi es un neologismo japonés, etimológicamente proviene de los términos “e” (dibujo o imagen) y “moji” (carácter), pero en lo que a lo mejor no ha pensado con detenimiento es sobre su nombre, cómo se escribe y pronuncia ¿Se dice /emóji/ o /emóyi/?, ¿se escribe emoji o emoyi? Son dudas existenciales que -a pesar de la intimidad con la que los tratamos en chats, correos o wasaps-, algunos de nosotros podemos tener sobre su nombre y pronunciación, pero a las que por suerte nuestra Ortografía, suficientemente flexible en sus seculares principios, puede dar adecuada respuesta. Y ésta pasa por recordar que existe relación entre cómo se escribe (lenguaje escrito) y cómo se pronuncia (lenguaje oral), ya que existen dos pronunciaciones: con el sonido /j/ (/emóji/) y con el sonido /y/ original (/emóyi/).

 

Si se pronuncia como /emóyi/, se puede escribir empleando: tanto la adaptación a la ortografía española emoyi, en redonda, como emoji en cursiva o entrecomillada indicando así que estamos ante un extranjerismo no adaptado. Pero si se pronuncia /emóji/, entonces no hay problemas, lo suyo es escribir emoji en redonda, tal cual, como una forma ya adaptada en la que coinciden grafía y pronunciación ¿Qué sale de sus labios, un /emóji/ con una castellanísima jota o un /emóyi/ con una ye heredada de la original pronunciación japonesa?, pues ya sabe cómo debe escribirlo. A título de curiosidad sepa que la segunda pronunciación, /emóyi/, es la más utilizada en el mundo hispano parlante, independientemente de la edad y la nacionalidad del usuario, como es mi caso que pronuncio /emóyi/ y escribo ‘emoji’.

 

En otro orden de asuntos, le dejo en este último sábado de julio, con un par de cuestiones que me inquietan de estos significantes. Una guarda relación con su supuesto y unívoco significado original u oficial, ¿son para usted el mismo o su interpretación les lleva a veces a confusión? ¿existe subjetividad y susceptibilidad en quienes los mandan y reciben? La otra es fruto de una cierta ignorancia por mi parte, ¿es lo mismo un ‘emoji’ que un emoticono o que un ‘smiley’? Preguntas estivales en busca de respuestas agosteñas.

 

CONTACTO: [email protected]

FUENTE: Enroque de ciencia

 

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