Bandera rima con hortera
Si se me permite decirlo, soy bastante patriota. De ese tipo de españoles unamunianos a quienes duele cualquier baldón que se arroje sobre nuestro país. Soy obsesiva, intensa, dramáticamente español. ¿Vale? Pero, a la vez, me importa un pito la bandera.
Una de las cosas que más me gustaba de ser español era que nuestro himno no tiene letra (las letras de absolutamente todos los himnos del mundo son ridículas, y eso siendo generoso). Y otra que pasábamos mucho de nuestra bandera. A mí las efusiones de la bandera me han sonado siempre a desfiles de nazis en Núremberg. Últimamente, las orgías banderiles las asocio sobre todo a las obscenas imágenes de los independentistas catalanes, que llevan sus enseñas como si llevaran un cargamento de corazones para llevarlos a un hospital donde se necesitaran para los trasplantes.
A menudo veo que las banderas se utilizan para asuntos en los que no sé qué puñetas pintan. Mi imagen favorita es la de aquellos mineros chilenos que hace seis o siete años quedaron enterrados en el fondo de la mina. Todos los que esperaban afuera llevaban banderas de Chile. ¿Qué puñetas significaba allí la bandera? ¿Qué sentido tenía? ¿Les daría fuerzas? ¿No sería precisamente aquel el lugar más inadecuado para enarbolarla?
Hace cuatro o cinco años, con el auge del independentismo catalán comenzaron muchas personas a poner banderas de España en sus casas. Me parecía un poco exagerado, pero tampoco lo veía mal: al fin y al cabo, se trataba de apoyar la idea de España en un momento en el que había muchos que la ponían a prueba. Lo malo es que desde entonces mucha gente se ha aficionado.
Y esto ha desembocado en las protestas del barrio de Salamanca, barrio, como todo el mundo sabe, famoso por estar a la vanguardia de la libertad y las conquistas ciudadanas. Si me pusiera a buscar una manera de desacreditar la bandera española, no se me ocurriría ninguna mejor que la que han elegido los salamanquinos. Si ya era difícil despojar al pendón nacional de ciertas connotaciones, ya es imposible. La bandera debería ser de todos. Ahora es de la extrema derecha.
De todas maneras, me da igual, y vuelvo al principio. Ir con banderas resulta muy hortera. Da igual, por supuesto, que sea la bandera española, la republicana, la andaluza o la arco iris. De hecho, la bandera que más debería enarbolarse, la bandera pirata, nadie la enarbola en serio. Casi solo concibo un escenario donde la bandera española resulta indispensable. Cuando juega la selección. En un Mundial o en la Eurocopa, es cuando la enseña nacional adquiere su auténtico sentido. O eso, o combatiendo en los Tercios de Flandes con don Luis de Requesens. Fuera de ahí, ya digo, una horterada.












Cui prodest | Domingo, 24 de Mayo de 2020 a las 14:13:15 horas
Yo creo que la izquierda ha cometido el tremendo error de dejar que la derecha se apropie de los símbolos nacionales, entre ellos la bandera. Si hubiesen sido mas inteligentes y no tan empecinados rechazarla, hoy la derecha no tendría donde agarrarse. Si en todas esas manifestaciones que la izquierda promueve llevasen también la bandera nacional dejaría sin argumentos a la derecha.
No eres mas progresista o conservador por llevar una bandera. Se puede llevar la bandera nacional y ser más progresista que llevar cualquier otra. Es la mentalidad, no la bandera.
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