Manuel Martín-Arroyo destripa el sistema penitenciario en su libro "Los pasos en el vacío"
Ayer presentó su primera novela negra en Rota
Lo que empezó siendo un simple anecdotario de situaciones que vivía día a día en su labor de profesor en el Centro Penitenciario Puerto III, -donde a veces salía sobrepasado por la realidad-, acabó al cabo de tres años siendo su primer libro. "La cárcel es una gran mierda", terminaba el párrafo elegido por Manuel Martín-Arroyo Camacho para presentar "Los pasos en el vacío" en Rota. No es el resumen de su libro, solo una reflexión que sale de unas páginas escritas con la intención de contar una realidad de las cárceles que no se ve, la que él vive a diario mientras se codea con presos de todo tipo con los que intenta empatizar como personas privadas de libertad, más allá del delito que cometieron.
Manuel Martín-Arroyo presentó su primera novela entre paisanos. Arropado por amigos, familiares y conocidos, además de otros ciudadanos, quiso compartir esta experiencia literaria que ha podido hacer realidad gracias a la confianza de la editorial "Cazador de ratas" que le ha dado la oportunidad de poder publicar su novela negra. Y es que aunque no lo hizo de forma voluntaria, al final, en el proceso que empleó en dar forma a su particular anecdotario carcelario, acabó metiéndose de lleno en este género como bien afirmaba su presentador en el acto de ayer, Francisco Sánchez Alonso; un buen amigo que aunque fue "segundo plato" para este cometido, no le dolieron prendas reconocerlo, y alabó el trabajo hecho por este novel escritor, profesor de vocación y músico con quien comparte amistad y cosas en común además de cariño mutuo.
El cine y el periodismo siempre marcaron la vida de este roteño, dijo el autor de sí mismo ante el público que acudió al salón multiusos del Palacio Municipal Castillo de Luna para escucharle en primera persona. Si a eso le unes entrar en las "entrañas del sistema", lo lógico, como le dijo una amiga, es que saliera un libro con mucho que contar y por qué no, del que se siente orgulloso por ser un sueño hecho realidad. Además, como su propio hermano Juan recogió en una especie de breve romancero para presentar su currículo, era una de las tres cosas que le quedaba por hacer: ya ha tenido una hija, ha plantado muchos árboles con su padre el ecologista, por lo que solo le restaba escribir un libro.
Manuel Martín-Arroyo agradeció a su presentador, a la delegación de Cultura y a las personas que le han ayudado asesorándolo para escribir algunos capítulos, toda la colaboración recibida para terminar este proyecto, y para presentarlo en Rota. En el acto en el que fue protagonista, se sintió cómodo, con ganas de contar su aventura personal y literaria para hacer entender de dónde salen las páginas de "Los pasos en el vacío". Su libro no pretende sentar cátedra, solo reflexiona sobre el funcionamiento de las cárceles, su efectividad para la reinserción, la vida de los presos, los que están por delitos mayores y los que acabaron por una cadena de mala suerte e incluso los que están allí porque nunca tuvieron otra opción. La cárcel es como un pequeño teatro donde todos tienen un papel, dice el autor: los presos son malos pero tienen que aparentar ser buenos; los funcionarios son buenos pero tienen que aparentar ser malos; los psicólogos tienen que parecer que les interesa lo que los presos cuentan para ayudarlos; y los profesores que muchas veces son una especie de confesores de sus alumnos, deben aparcar esa escucha activa para impartir clases de Lengua, Matemáticas o Historia.
Manuel Martín-Arroyo, Manolito como le conoce la mayoría, lleva siete años como profesor en la cárcel de Puerto III y todavía no se acostumbra a lo que ve y vive. "Los pasos en el vacío" han sido en el fondo, una especie de desahogo anecdotario que le sorprendió a sí mismo cuando un día se descubrió escribiendo una historia en primera persona, la de un joven que llega a la cárcel por primera vez tras cometer un delito involuntario, la prueba de que nadie está exento de acabar entre rejas, asumía el novele scritor con la certeza de quien sabe de lo que habla.
Entre pederastas, yihadistas, violadores, ladrones, pero también alcaldes, inspectores de Hacienda y personas cultas que se equivocaron en su vida, desempeña su trabajo este profesor roteño que ha pasado por todos los módulos que se puede encontrar en un centro penitenciario, desde el módulo de respeto, el de aislamiento, el de jóvenes o mujeres, experiencia suficiente para que estos "pasos en el vacío" a los que se refiere en su ópera primera, tengan una base de conocimiento más que sólida para destripar un sistema penitenciario que considera inútil e ineficaz, en el que desearía más inversión en atención y tratamiento de los presos como arma para esa necesaria reinserción.
Drogas, violencia, amistad, compañerismo, traición, feminismo y soledad, se dan la mano en este libro que algunos de los asistentes al acto de presentación ya habían leído con orgullo. De hecho, con ese paso por delante, pudieron plantear al autor cuestiones que profundizaron más sobre las páginas de esta novela que ya está a la venta.









































Rebelderota | Martes, 03 de Diciembre de 2019 a las 10:02:33 horas
Pero que ridiculo es mi usurpanick , que supongo por amistad con el autor Sr Martin-Arroyo empeñado en defender un libro que ni en sueños yo compraría y menos para darle dinero a este señor . Si hay que leer un libro les recomiendo Memoria del comunismo de Federico Jiménez Losantos que seguro servirá parar abrir mentes sobre lo criminal que esta ideología que apoya el Sr Martin-Arroyo y mis usurpanick . Arriba España
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