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Jueves, 19 de Abril de 2018

La parábola del Rey tuerto (por Eugenio Ponce Rodríguez)

Hoy existe en España un gran desprestigio de la clase política, fundamentado en la corrupción, la desconexión de los representantes con los representados y una cultura política que corresponde más a la cultura del pelotazo que a un verdadero sentido de vocación pública.


Y es que la sociología del poder es clara y concisa. En los partidos políticos el poder llega a ser un fin y no un medio. Llega a ser el objetivo principal de los partidos, quedando en línea secundaria lo que queremos hacer con el poder. Y es que el poder no solo es gestión, es transformación de la sociedad.


Los partidos políticos además suelen primar la mediocridad, el servilismo y la docilidad al pensamiento crítico, la pluralidad y la confrontación leal. Esto facilita el proselitismo, la corrupción, el nepotismo y multitud de vicios en lo orgánico de los partidos que termina afectando a lo institucional.


Yo soy un firme defensor de los partidos políticos como conseguidores sociales, como correas de transmisión entre la ciudadanía y las instituciones. Pero raramente lo consiguen, secuestrando la representación durante 4 años (o 5 en el caso de las europeas), actuando hacia adentro, para los suyos y los intereses propios más que para el común. Ese común debería ser el objetivo sin olvidar el respeto a las minorías y a la pluralidad política.
Y es que en un mundo de ciegos el tuerto será el rey, y es que a poco algún partido se ponga las pilas y piense en desrepresentar la actividad política dando voz y recursos a l@s ciudadan@s, con transparencia, con democracia radical y con estrategias políticas claras especulando lo menos posible con lo electoral a corto plazo conseguirá transformar la sociedad española  a mejor, convirtiéndola en más libre, justa y solidaria.


Y esto también se consigue a través de primarias internas justas y proporcionales, organismos de control dentro y fuera de los partidos con garantias de autonomía y con conciencia de que implicarse en la cosa pública no es sinónimo de avaricia, ambición o lucro. Sino de servicio, dignidad y honradez.

 

 

Eugenio Ponce Rodríguez

 

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  • Rebelderota

    Rebelderota | Domingo, 22 de Abril de 2018 a las 09:22:52 horas

    Hay que conseguir que lo politicos vivan la realidad del pueblo, es decir no subvenciones a su partidos y salarios base . De ahi veremos que se acaban los master falsos , los falsos curriculum , y que por fin hay dinero donde ahora dicen queno hay para pensionistas educacion etc.

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  • Manuel

    Manuel | Viernes, 20 de Abril de 2018 a las 17:22:31 horas

    El problema de los políticos es que son capaces de defender una cosa y la contraria sin sonrojarse. Un ejemplo claro lo tenemos en el edificio de la calle Isaac Peral (éste de momento sigue con su calle). El anterior equipo de gobierno quiso comprarlo y la oposición salió escandalizada de que quisieran hacerlo. Ayer en el Pleno se aprobó la compra de dicho edificio con los votos de aquellos "escandalizados". Pero el problema no es cambiar de opinión sino la falta de explicación de ese cambio. No es suficiente que lo haga el gobierno para oponerse, hay que argumentarlo. quizás tenemos una calidad bajísima de representantes y ahí estoy con el articulista : Servicio, Dignidad y Honradez. Yo añadiría también Coherencia

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