Andalucía (por Hugo Cañellas Ávila)
Andalucía viene de la palabra árabe Al-Andalus, que es el nombre que tenía el Sur de España bajo la ocupación musulmana. De aquella época tenemos palabras como “alpargata”, “almanaque”, “Guadalquivir”, “sandía” o “Algeciras”, y platos tan buenos como los pestiños o las albóndigas.
Pero los andaluces hemos ido mas allá, estamos orgullosos de nuestras raíces árabes, pero también de nuestras raíces fenicias, cartaginesas, romanas, bizantinas y como no, estamos muy orgullosos de nuestro jamón serrano, de nuestro Fino y de nuestra Manzanilla.
Andalucía ha conseguido ser lo que ningún otro territorio europeo ha conseguido, llegando a poder decir que ninguna zona del mundo ha tenido tantas influencias históricas y culturales como nosotros, y hemos sabido compaginarlas todas, sin olvidar ninguna, aprendiendo de todas ellas, llegando a hacer de Andalucía un lugar donde a todo el mundo le gusta vivir. A día de hoy hay ciudades andaluzas donde viven completas comunidades de ingleses, alemanes, rusos e incluso orientales, dando muestras de que los andaluces somos capaces de vivir todos juntos en completa armonía y respeto.
Entonces, ¿por qué cambiar esto? No entiendo a los políticos que están saliendo ahora hablando de la “nación” andaluza. Si algo hemos aprendido en estos últimos siglos es que Andalucía es una tierra de mestizaje, donde las diferentes culturas que pasaron por nuestra tierra nos enriquecieron y nos hicieron ser tal como somos ahora. Aquellos que apelan al “nazionalismo” andaluz como una cosa identitaria y diferencial atacan directamente al verdadero origen de ser andaluz, ya que la esencia de un andaluz es justamente eso, la mezcla de culturas y el estar orgulloso de ello.
Esos que al cantar el himno autonómico sustituyen en el estribillo final la palabra “España” por “los pueblos”, repudiando así al resto de nuestro país y por ende al resto de ciudadanos, muestran su racismo y clasismo separatista y nazionalista, y sí, lo escribo bien, nazionalista con “z”, ya que después del comunismo, el nazismo fue la corriente ideológica que más apelaba a la pureza racial.
Y es que los andaluces nos sentimos andaluces pero no andalucistas, nos gusta nuestra bandera verdiblanca con su Hércules y sus leones. Los andaluces somos inclusivos y no exclusivos, de ahí la costumbre de que las casas andaluzas tenían siempre las puertas abiertas ya que todo el mundo era bienvenido. Sigamos esta costumbre, trabajemos por tener una Andalucía abierta y tolerante, donde no se quiera construir muros que nos separen de España o de Europa, si no puentes de comunicación en los cuales la solidaridad sean los pilares de la sociedad en la que estamos conviviendo.
Viva Andalucía libre, pero libre de populismos nazionalistas, libre de políticos mediocres que quieran dividirnos y separarnos apelando a sentimientos para ocultar su propia mediocridad.
Este 4 de diciembre yo no tengo nada que celebrar, celebraré el 6 de diciembre que es el aniversario de nuestra Constitución Española y que gracias a ella y a todos los españoles que la votaron hoy tenemos libertad y democracia.
Hugo Cañellas Ávila































Don Camilo | Viernes, 05 de Enero de 2018 a las 18:27:34 horas
Por mucho que intente ud justificar las maldades de sus ensotanados poniendo el ventilador con sus trolas habituales, se nos hace dificil siquiera imaginarnos a comunistas o anarquistas denunciando a gente que no fueran de los suyos en una cuartel, en una sede de alfalfalange o en otra oficina nazionalcatolica de las que dispusieron la dictadura para recoger nombres a los que exterminar, más que nada porque era precisamente a ellos a quienes perseguian, pero ud a lo suyo, calumnie que algo queda. Aparte de esto, es alarmante la tranquilidad con la que se toma ud que unos presuntamente hombre de Dios se dedicaran a delatar a ciudadanos sabiendo que con esas delaciones les condenaban a muerte, por el solo hecho de no ser colaboradores con la dictadura. Si esa es la caridad catolica, no me quiero imaginar lo que será su ira. Ni tampoco me quiero imaginar el momento en que todos estos rindan cuenta a su dios, no les envidio su suerte.
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