El Final del Verano
Caen los días de agosto en este verano, excesivo de calores y de levantes, y, como sin darnos cuenta, se asoma a nuestra existencia la rutina posvacacional que nos devuelve a nuestros quehaceres cotidianos. Si las alteraciones evidentes que el anunciado cambio climático, aquel en que nadie quería creer, ni siquiera el primo de Rajoy, no sé si el mismo que le sopló lo de los hilillos de plastilina, patética metáfora de los vertidos que escapaban de los tanques del Prestige, han traído de lo bueno y de lo malo a nuestra necesitada villa.
Verano, que si en lo astronómico aún nos queda hasta el 23 de septiembre, en lo oficial, en lo económico, con el final de agosto nace el nuevo periodo, no sólo escolar. Se empieza de nuevo, se plantean nuevos objetivos, se revisan planteamientos anteriores, se promete uno no perder el color moreno de la playa, aunque sea a base de zanahorias, recuperar el gimnasio si es que hay alguien que todavía no está apuntado, e incluso hasta se empiezan colecciones por fascículos, o al menos la televisión se empeña en anunciárnoslo, bien sean panzer de la Segunda Guerra Mundial, libros del Universo o las inacabables colecciones de la Liga de Fútbol, que este año se la dedicamos al Banco de Santander como en otros años lo hicimos al BBVA (Habrá de ser para que las criaturas no confundan que los que siempre ganan no son el Madrid o el Barça, sino estas entidades financieras que con tan poco cariño nos tratan mientras no se nos salgan los euros por las orejas).
Pero, hablar del futuro no suele ser terreno más que para profetas y de estos y de sus “aciertos” vamos sobrados. Mejor será echar una ojeadita por el pasado reciente y a poder ser cercano para que todo nos resulte más familiar. Este verano, el que se acaba el 31, ha sido por lo pronto la llegada del maná para que los quejumbrosos empresarios de la restauración, no generalizaremos, primero por injusto y segundo porque no sea que no me vuelvan a dejar entrar en ningún bar y eso sería una tremenda desgracia, puedan quedar satisfechos de los rendimientos que estas largas vacaciones que han llenado más que ningún otro año que al menos yo recuerde. Creo que todo el pueblo se alegrará pues lo que sirva para generar riqueza va en beneficio de toda la gente, aunque bueno sería para que muchos de estos emprendedores ofrecieran y respetaran unos contratos dignos que ya está bien de explotadores sin escrúpulos, que por mucho que diga el PP, “haberlos, haylos”.
Como siempre, la oferta cultural de Rota brilla en especial en verano, aunque este año la diferencia ha consistido en que, aparte de las continuas iniciativas de asociaciones, partidos, particulares, etc, (no puedo olvidar dar mi enhorabuena más calurosa a Izquierda Unida que sigue apostando por su Noche en Rojo que ya es tradición, que se perdió la Noche de la Literatura, pero no el espíritu de acercar la cultura a la calle), el esfuerzo del Ayuntamiento ha sido loable, y aunque sólo fuera por resaltar las continua presencia de la concejala en cuanto acto lo exigía ya merece la pena significarlo. Qué decir de las exposiciones en la Torre de la Merced, donde la gente de Línea de Costa no para de buscar nuevas ideas que traer a nuestra villa, donde Gallera Bernal ha lucido su maravilloso trabajo sobre el Muelle, que ya triunfó en Cádiz, y donde Manuel Tosar Granados nos deleitó con un amplia muestra de su fantástica pintura, si bien la luz no acompañaba todo lo debido, entre otras. Otro punto positivo se le ha de añadir a la buena programación y el buen uso variado de los espacios de la Fiesta de la Urta, que rompe con el sentimiento anodino que ofrecía en sus anteriores ediciones, sepa la delegada de Fiestas que si hay motivo se hablará bien de ella.
Y a pesar de que las circunstancias no sean de lo más ejemplarizantes, el cambio del delegado de Limpieza da la impresión que se ha traducido en una mejora en el servicio, que no decaiga y que el cambio no caiga en saco roto.
Bueno, mucho es como para regresar de las vacaciones, que con el curso ya irán surgiendo novedades y como decían las gentes mayores, incluso más que yo, ¡que sea para bien!
Manuel García Mata






























Rebelderota | Jueves, 15 de Septiembre de 2016 a las 00:48:13 horas
Lo simple es siempre acusar a los otros para evitar acciones que puedan favorecer un futuro para todos. El agua es de todos por eso hay evitar derroches, y no hablo de lo que pueda ganar el ayuntamiento sino el agua bien comun en esta andalucia nuestra que tiene tantas sequias. Estos de esa izquierda rancia que siempre hablan corrupcion y no aportan soluciones y menos que sean practicas. Ellos en su populismo barato solo dicen que lo paguen los ricos y asi sera , cuando falte agua ellos podran pagar y el resto pueblo no, y sera culpa de estos acomplejados que nos falte agua por no poner fin al derroche
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