26-J
Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Pocas veces un aserto tan carente de estética se ha mostrado tan preciso a la hora de definir una situación como la que hoy sufrimos en la política española. El simulacro de legislatura que surgió del 20-D sirvió para poner de moda dos palabras que añadir al catálogo de vocablos innecesarios: “postureo” y “tacticismo”. Ambas se utilizaron como arma arrojadiza y este largo período sólo sirvió, como todo el mundo sabe, para culpar al contrario de lo que uno provocaba.
Pero el pasado es pasado y bueno será que miremos hacia adelante. Esta campaña, aunque llevaba más de cinco meses de manera no oficial, tuvo su lanzamiento práctico el pasado lunes, 13 de junio. Si los medios de comunicación se empeñaron en aleccionar al electorado de las maldades de la falta de pactos, era juicioso plantear en aquel debate a los cuatro candidatos si aseguraban que no habría unas terceras elecciones, una tercera vuelta. Ilusionado el pueblo de este país esperaba escuchar como todos ellos aseguraran que no las habría.
Pablo Iglesias, con toda lógica, expuso las dos opciones y dejó clarísimo que haría cuanto fuera posible por contribuir a un gobierno de progreso. Albert Rivera, coherente con su línea, afirmó que si la formación de gobierno dependía de C´s, lo habría. Pedro Sánchez, que presumió de ser el único de haber trabajado para formar gobierno, inició un descabalado canto al sol sobre los votantes socialistas, que traducido al castellano significa que esperaba recoger los frutos de sus afanes de culpar a Iglesias de estar en segunda vuelta y que los votantes díscolos volverían al seno materno socialista. Mariano Rajoy terminó con la consabida cantinela de que respetasen el resultado y que debería gobernar el partido más votado.
Por si alguien creyó otra cosa, se supo que la voluntad de facilitar la gobernación de España de los dos líderes de los partidos tradicionales, Rajoy y Sánchez, como el valor en el antiguo ejército obligatorio del siglo XX, solamente se les supone.
Don Mariano ha tenido bastante con capear el temporal de innumerables e indecentes casos de corrupción que empapan a su partido, a lo que sumar, por ejemplo, las obras nada misericordiosas de su ministro Fernández Díaz, haciendo maravillas con ciertos rivales políticos al más puro estilo de ”...pero que parezca un accidente”.
Albert, lejos del debate, empezó a estrechar con cinchas opresivas las posibilidades de pacto al vetar a medio gobierno, si querían el apoyo de Ciudadanos, olvidando su promesa televisiva. Si partimos que con UNIDOS PODEMOS, el enemigo público en quien descargar todas las iras y las fobias, en lo que coinciden con PP, PSOE y algún que otro partido testimonial, el pacto está totalmente descartado, como en la anterior legislatura, por mucho que quieran hacer creer otra cosa, y con el PP tampoco. ¿A qué llama Rivera facilitar la gobernabilidad?
Pablo lo dejó muy claro y lo sigue manteniendo, que lo apuesta todo a un gobierno de progreso, aunque esto tambíén le pueda traer consecuencias entre sus gentes.
Pedro, y ahí está la madre de todas las batallas, como si del ejército de los play mobil se tratara, disparando contra todos y contra sí mismo. Primero se negó a ir en coalición con UNIDOS PODEMOS en el Senado, que era la única manera de cambiar el veto de la Cámara Alta que, gracias al sistema de elección más injusto que se conoce, impide cualquier cambio de calado, incluida la imprescindible reforma electoral. (Hechos son Amores).
Pero no sólo eso, el batiburrillo de grupúsculos en conflicto que componen la práctica totalidad de la jerarquía socialista, con alguna rara excepción, tira cada cual por su lado dejando en evidencia al candidato que no sabe cómo conjugar todas las ocurrencias de las familias, los clanes y las tribus. Doña Susana le apoya, (habrá que saber dónde se esconde el caramelo envenenado, pues espera con ansiedad el siguiente paso); el factotum económico, Jordi Sevilla, apuesta por la gran coalición; el terrible e impulsivo Ibarra, clama por la oposición; Felipe, Guerra y demás dinosaurios acartonados por la indolencia y la falta de protagonismo, salen a batirse contra el enemigo, UNIDOS PODEMOS; bueno a batirse con ellos mismos porque nadie les echa cuentas; alguno de los jóvenes ¿valores?, como el ínclito César Luena, se dedica a insultar a una de las personas más respetables de este país, Don Julio Anguita.
El catálogo podría continuar y nunca acabar. Eso sí, si alguien pretende poner a la luz el meollo de la cuestión, como Fernández Tapias o Beatriz Talegón, se les silencia, pues los medios de comunicación del poder se encargan del trabajo sucio.
Lo que no están calibrando es que con esa actitud que les lleva a preferir a C´s antes que a PODEMOS, más las Confluencias e Izquierda Unida, cediendo en el acuerdo ante sus políticas más regresivas está provocando entre la militancia y los simpatizantes socialistas una enorme desazón. Sería muy aventurado decir que este descontento se pudiera traducir en votos que abandonaran al PSOE para irse a la abstención o a UNIDOS PODEMOS. Pues, aunque en la coalición progresista serían muy bien recibidos, lo más importante es que la cerrazón de una jerarquía ciega y alejada de la gente está dinamitando todo un espíritu que ha caracterizado al partido socialista durante muchos años.
Pues bien, en el pecado llevarán la penitencia.
Manuel García Mata






























Rebelderota | Jueves, 07 de Julio de 2016 a las 17:45:59 horas
Aunque creo no gobernará el PP y si el PSOE si eso no pasara y hubiera terceras elecciones espero no haya gastos electorales porque sino habría que cobrárselo a los partidos políticos porque sería una vergüenza no gobernaran ya
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