La sonrisa de un pueblo
Las elecciones europeas en mayo de 2014 traen consigo la aparición de PODEMOS en el panorama político nacional. En mayo, en plena primavera, aquella semilla que se fue desarrollando desde otro mayo tres años atrás, florece en las urnas irrumpiendo con fuerza inusitada. El crecimiento meteórico del retoño causa asombro en la sociedad y recelo en las fuerzas políticas que sustentan conceptos diferentes.
Su posicionamiento en la zona progresista del espectro político empieza a suscitar tensiones con los anteriores moradores, en especial, con el grupo más fuerte del amplio abanico de las fuerzas con planteamientos ideológicos más comprometidos con la defensa de la sufrida y sacrificada masa social; nadie puede dudar que se hace referencia a Izquierda Unida.
Como resultaría lógico suponer, cualquier intromisión en un campo que se considera suficientemente representado, provoca una lícita controversia por afirmarse en su posición de quienes ostentan su representatividad. Es esta lucha por situarse en el campo progresista la que marca las diferencias que acaban por generar polémicas y enfrentamientos dialécticos entre miembros o simpatizantes de ambas formaciones.
Conviene dejar claro que tanto entonces como ahora existen diferencias notables entre ambos partidos, si bien las reacciones viscerales de los primeros momentos han ido derivando en una convivencia mucho más civilizada y, cosa más importante, mucho más positiva y eficaz para los intereses del amplio sector social donde ambos se ubican.
Haciendo gala de una buena lectura del materialismo histórico el análisis de la coyuntura llevo a considerar que lo correcto debía ir por un acercamiento que diera como resultado un proyecto común en que tanto Izquierda Unida, PODEMOS, y otras fuerzas del espectro progresista, como EQUO, Compromís, Las Mareas, Ahora en Común, etc. pudieran trabajar unidos en pro de unos objetivos próximos y urgentes, sin tener por qué ceder nadie en sus plantemientos ideológicos.
Todos sabemos que puede haber influido de forma considerable la voluntad de superar el mayor problema que sufren tradicionalmente las fuerzas de progreso de este país, que era su eterna división que les llevaba a reducir al mínimo la capacidad de transformación que sin duda ha tenido, tiene y tendrá la mayoría social que son sus verdaderos protagonistas.
No se puede olvidar que, si bien las tensiones pasadas nos han mostrado a nosotros y a la sociedad que son muchos nuestros defectos, bueno será celebrar que que los verdaderos enemigos se siguen perdiendo en estupideces y que la hora del cambio, una vez que hemos emprendido a caminar en la misma línea se ve mucho más cercana.
He de confesar que muchas veces me mostré muy ácido y agresivo con las gentes de IU, pero también he de reconocer que la situación actual ha creado en mí una esperanza que me hace identificarme plenamente con el eslogan de campaña “La Sonrisa de un País”. Ni creo que haya dejado de ser nada de lo que soy y que lo mismo ha de ocurrirles a mis compañeros de viaje, de IU, de EQUO, de PODEMOS...
Prueba fehaciente de esto es el buen clima que hemos vivido en las ocasiones en que nos hemos sentado juntos para trabajar o sencillamente para charlar distendidamente. Esta sensación ilusionante que nos invade seguro que va a contagiar a la gente para que entre todos nos pongamos a la tarea más importante ahora, que es mejorar las condiciones de toda esta amplia masa social que se ha visto esquilmada y ninguneada por los gobiernos al servicio del capital.
Si bien reitero que tenemos nuestras diferencias, en este objetivo fundamental todos somos Uno.
UNIDOS PODEMOS.
Manuel García Mata






























Rebelderota | Domingo, 14 de Agosto de 2016 a las 10:44:23 horas
Lo de las pensiones se lo esfumarían precisamente ese partido tu apoya Unidos Podemos , si de verdad se quiere conservar la seguridad social pensiones etc. Los políticos deberían dar ejemplo eliminar subvenciones a sus partidos y fundaciones así como a sindicatos, eliminar diputaciones y eliminar autonomías , nido para políticos y que sigan chupando dinero en parlamentos que no hacen más que en algunos sitios fomentar un separatismo de España. Se puede mantener administraciones de ayuda controladas y sobre todo mejoradas para los ayuntamientos que son los cercanos y quienes deben ayudar a sus ciudadanos. Y veras como hay dinero suficiente porque todo se despilfarra por estos políticos que tenemos que en vez de suprimir gasto electoral por crisis lo mantienen o cómo según un diario nacional hizo IU financiar ilegalmente sus candidaturas.
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