De viaje por Barcelona
Hace pocos días que regresamos de Barcelona, después de disfrutar de una semana de vacaciones en la capital de Catalunya. Hemos pasado unos días inolvidables.
No siempre los tópicos se han de cumplir y de haber escuchado a quienes con toda su buena voluntad nos aconsejaban lo contrario seguro que lo habríamos lamentado.
-¿Es que no tenéis otro sitio para ir? ¡Pues no es grande el mundo! Como si no hubiera otro lugar mejor para visitar en España.
Algo parecido tuvimos que escuchar hace unos años en la época en que empezamos nuestros viajes por Euskadi y la experiencia nos ha demostrado que, por muy buenas intenciones que se acompañasen a estos consejos, nos habríamos privado de una experiencias maravillosas y de haber conocido unos lugares y, sobre todo, una gente encantadora. Puestos a ilustrar con sugerencias ajenas, aunque en este caso no se me ocurre motivo alguno, alguien se pudo extrañar de que fuésemos a visitar Soria. Haberlo evitado podría considerarse como uno de los mayores errores en materia de viajes que se puede cometer: en el punto de vista subjetivo de quien escribe, la provincia que encierra mayor belleza por metro cuadrado de las tierras españolas. Completa, variada y realmente fascinante.
Pues sí. Pasamos siete días muy agradables en Barcelona y si a alguien le apetece y decide ir allí les deseo que vuelvan con unas sensaciones parecidas a las que vivimos nosotros.
No supone nada original decir que Barcelona es una señora ciudad, llena de vida, de movimiento, de actividad y de animación, con una asombrosa capacidad para recibir gente y ofrecer una cara que, dicho sea de paso, no es la que venden algunas personas por ahí. Barcelona se convierte en un enorme crisol donde muy variados y diferentes grupos humanos conviven en armonía. En absoluto quiere esto decir que sea el país de Jauja, que también hay gente necesitada, que por supuesto abundan los problemas como no se podría esperar otra cosa y que, entre tanta gente, seguro que habrá indeseables de toda catadura.
Barcelona, si bien fue acusada durante años de antipatía y desprecio a los foráneos, en especial a la gentes españolas venidas de fuera de sus límites, cosa que si bien no experimenté jamás no tengo porqué dudar que pudiese ser cierta, hoy en día ha adquirido la imagen amable que tuvo Madrid durante años para con las personas venidas de fuera y que ha perdido en un elevado tanto por ciento desgraciadamente. Todos los mitos de la discriminación por el idioma se nos han caído por su propio peso; con todas aquellas personas que hemos mantenido trato en cuanto han visto que desconocíamos el catalán nadie ha tenido problema alguno en hablarnos en español, incluso se disculparon en más de un caso. Repito que esta es mi experiencia y la de mucha gente con las que lo he comentado, y no pongo en duda que haya quien haya vivido experiencias distintas.
De lo que ofrece Barcelona como motivación para la gente que la visita, bien seamos españoles, italianos, franceses, alemanes, rusos, chinos (estos se encuentran por miles), etc., aparte del trato referido, es un cúmulo de atractivos que dejan muy satisfechos a sus visitantes. Como elaborar un catálogo de la oferta turística de una ciudad como esta sería excesivamente largo, me limitaré a destacar algo muy característico y de una belleza exquisita y de una singularidad admirable como son los edificios modernistas. No teman no pienso cansarles con un folleto turístico; solo referirme a dos excepcionales aquitectos, Antoni Gaudí y Lluís Domènech i Montaner, como figuras señeras del modernismo, que han dejado como muestras algunos de los edificios más bellos de esta corriente artística para el disfrute de quien tiene el placer de conocerlos. Desde la belleza, la originalidad, la imaginación, el buen gusto, la creatividad y la armonía, de ejemplos tan espectaculares como la Casa Batlló en el Passeig de Gràcia, recinto mágico por su ejecución, no exenta de una funcionalidad perfecta que no decae por su exquisita belleza; un Palau de la Música, donde se generalizan las genialidades para dotarle de una utilidad completa, en un espacio tan reducido, consiguiendo unas condiciones de sonorización perfectas en un marco alucinante; o esa auténtica maravilla, que es la Sagrada Familia, majestuosa, enorme, luminosa, bellísima, espectacular, donde la luz y la grandeza se funden en un conjunto impactante, y donde cualquiera de sus espacios supone una obra de arte por sí mismo, con personalidad propia e independiente. Pues hasta aquí el cataálogo que no tendría fin.
Tampoco quiero eludir el tema político, no creo que nadie vaya a interpretar que todo lo expuesto expone ninguna intencionalidad ideológica, ni vaya a justificar nada. Esto es otra cosa: sí, hemos visto banderas catalanas, esteladas y senyeras sin estrella, por cierto, curiosamente más en Tarragona que en Barcelona, pero tampoco es que pareciera una feria de pueblo, e incluso, puede que les llame la atención, también alguna roja y gualda. En ningún caso observamos que provocaran nada con su presencia. De lo más normal; por ejemplo, la sede de Ciutadan´s, en el Carrer de Balmes, bonita e inmaculada. Nada que objetar.
La comida, deliciosa. Menús del día por 12 €. El cine, por supuesto, en español; no dudo que también lo haya en catalán pero yo no lo vi. Tampoco es que lo buscase. El teatro, un maravilloso montaje de “Carmina Burana” por La Fura dels Baus, ¡quién lo podría ofrecer mejor que ellos! curiosamente en latín, por supuesto en su versión original.
Manuel García Mata






























The Joker | Domingo, 22 de Mayo de 2016 a las 12:00:44 horas
Lo que verdaderamente dà asco es que en los palcos de esos clubes a los que ensalzan como embajadores de Españistan por el mundo cuando juegan competiciones internacionales, un grupo de politicos y empresarios mafiosos hagan sus trapicheos, negociando como y cuanto les van a chorizar a los ciudadanos, con sus corruptelas de alto standing. Estos hampones desvalijando el pais y algunos preocupados por banderitas. Claro, la sra Colau, elegida por la mayoria de barceloneses, deberìa dimitir para que gobernase otro que solo han votado un puñado de nacionalistas españoles y que siguiera gobernando a lo Pujol. Y lo peor de todo es que, a rio revuelto, seran los partidos de extremaderecha filofascistas los que pretenderan sacar tajada electoral. Estos siempre andan como buitres a la espera de oportunidades para rapiñar votos.
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