Manuel Laynez pregona la Semana Santa desde su visión íntima de costalero
Ni es poeta, ni es historiador, por eso, al inicio de su intervención, ya advirtió a los asistentes que no esperaran un pregón ni de versos, ni lleno de apuntes históricos. Él es un cofrade de a pie, decía; de los que se mete en la piel del costalero cada Martes Santo y el que vive desde hace décadas cada Semana Santa de una forma muy íntima. Por eso, su pregón ya se anticipaba distinto.
Manuel Laynez de los Santos se subió anoche al escenario del auditorio municipal "Alcalde Felipe Benítez", emplazamiento que por primera vez acogía esta destacada cita cofrade, para pregonar la Semana Santa de Rota. Una tarea que cuando se la propusieron, le llenó de responsabilidad y de cierto miedo escénico por querer estar a la altura de sus antecesores, pero que aceptó encantado de poder contar en primera persona cómo es para él la semana en la que se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Cristo. "Mi Semana Santa es un catecismo en imágenes", afirmaba desde el convencimiento de su fe, la que comparte con su Jesús Cautivo, al que carga desde hace 36 años, y con la virgen del Rocío de cuya hermandad es actualmente secretario.
Si hubo una línea sobre la que Manuel Laynez tejió su pregón, esta fue la del prisma del costalero, un papel que conoce a la perfección y que le permitió ofrecer una visión muy personal de la Semana Santa.
El pregonero no es conocido por sus dotes oratorias, pero en esta ocasión, ha estado a la altura expresando con mucha claridad, sin adornos, y de forma muy directa algo que entiende como "patrimonio del alma".
A diferencia de otros pregones en los que sus protagonistas van pasando por cada una de las hermandades de Rota, de forma cronológica desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección, piropeando a los titulares, parando en cada estación de penitencia para destacar aquello que desde su punto de vista merece mención, Manuel Laynez de los Santos optó por no llevar un orden concreto. A lo largo de su pregón fue intercalando las vivencias y sentimientos de cada uno de los días de la Semana Santa, del jueves al lunes, de ahí al miércoles y al viernes haciendo especial parada en el Martes Santo, para él, día grande donde tiene la oportunidad de ser los pies de sus Jesús Cautivo. Y es que aunque profesó su amor por igual a todos los titulares, no pudo remediar centrarse en el titular de la Hermandad de la Veracruz junto al que lleva más de tres décadas. Al Cristo maniatado y a su Madre, Nuestra Señora de las Angustias, les dedicó un apartado especial aunque no olvidó al resto de dolorosas y advocaciones de Jesús.
Como todo roteño, los inicios cofrades están muy ligados a la figura del Nazareno, el Señor de Rota, con quien comenzó su pregón. A partir de ahí, y en un tono íntimo, se iba preguntando a qué sabe la Semana Santa roteña, a qué huele, cómo suena y qué se siente. Preguntas retóricas en cuyas respuestas fue desgranando sus sentimientos más profundos: el olor a incienso, a mar, a sal, a bolas de alcanfor al sacar las túnicas cada año; el sabor a torrijas, a chicharos con alcauciles, a churros, a alpisteras, a pipas y besos; el sonido de las bandas de música, el del tintineo de cadenas, el de las trompetas de Jesús, el de los campanilleros, las saetas o el retranqueo. También suena al susurro bajo las trabajaderas, a rezo y a silencio, el de su Cautivo y siente como se padece el dolor, el superficial tras cargar horas bajo un paso, y el que mueve a muchos costaleros en sus promesas. A todo eso sabe, suena, siente y huele la Semana Santa de Manuel Laynez. Un hombre sencillo, cofrade y convencido de que es la fe la que mueve su vida. Una fe que debe ir más allá del simple hecho de ver procesionar un paso por las calles. Una creencia, aseguraba, que está por encima de una talla de madera por muy bonita que esta sea.
El Dios que ayer quiso presentar desde su pregón es un Dios humano, con los pies en el suelo, el que espera que se ayude al más débil y da amor sin condiciones. Con estas palabras se expresaba un "humilde pregonero" que no dudó en dedicar piropos a las mujeres costaleras de este pueblo a las que animó y trató como valientes por ese paso decidido que se dio hace una década al incluirlas en las cuadrillas. Tampoco faltaron palabras de puro sentimiento para los costaleros y penitentes, quienes viven la Semana Santa desde un prisma diferente, con sensaciones distintas a las del resto que espera a pie de acera y los que junto al equipo con el que cuenta cada hermandad, de priostía, mayordomía, fiscales de paso, etc., ayuda a que estas se mantengan con el paso de los años. Ellos, manifestaba, son los encargados de pasar el testigo a las nuevas generaciones, esas que ayer estaban representadas en el que fue su presentador, el joven Pablo Barba que dedicó palabras de aliento y respeto a su tío y pregonero antes de cederle la palabra. Como sobrino que comparte sentimientos cofrades con su tío, Pablo dedicó su presentación a mostrar el perfil de un hombre, profesor de profesión, y cofrade de convicción. Lo animó a subir al atril y contar cómo es su Semana Santa y así lo hizo.
Con el mensaje de que hay que perder el miedo y transmitir el amor a Cristo, Manuel Laynez de los Santos iba llegando a su fin. A punto de acabar la Cuaresma y con el Domingo de Ramos a la vuelta de la esquina, pidió un momento de reflexión porque entre tallas, enseres cofrades y marchas procesionales "debe haber algo más" aludiendo a ese sentimiento que esconde un buen católico. Ese algo más debe ser el verdadero sentido de la Semana Santa, y así concluyó el LIII pregón escrito por un hombre que ni es poeta, ni historiador, sólo un cofrade que vive la fe como parte fundamental de su vida.
Aplaudido por el público, Manuel Laynez recibía la felicitación de los presentes mientras que la banda municipal de música "Maestro Enrique Galán" interpretaba una nueva marcha siendo un año más, la encargada de los acordes musicales durante todo el acto.
Con el pregón de Semana Santa, la Cuaresma va tocando a su fin y los roteños pronto podrán vivir una nueva aventura, siempre igual y siempre distinta.































El vasco | Lunes, 14 de Marzo de 2016 a las 19:29:13 horas
K de incoherencias hay que leer, acaso los carnavaleros han pagado por celebrar allí el festival??? Los mayores pagan por hacer allí sus actuaciones anuales???? pagaron los asistentes para informarse de las bolsas de trabajo???. Bueno se os ve el plumero a leguas. Vivir y dejar vivir. Agur
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