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Viernes, 06 de Febrero de 2015

Elecciones Municipales 1

Puede que a la gente que como yo vino de lejos le llamara la atención el uso de los olores como forma de definir la proximidad de un evento significativo: Huele a Carnaval, huele a Feria, huele a Semana Santa, huele a Navidad o a Polvorones, etc., etc., etc. Pues ahora entre tantos olores, apetecibles muchos de ellos, hay uno que empieza a sobresalir entre tantos olores gratos. Con el 2015 ha llegado el olor a Elecciones.

 

El PSOE de Rota acaba de presentar su lista y, tras una miradita rápida, merece la pena comentar que se observa el cambio generacional. Indudablemente es bueno para la imagen y he de confesar que hay novedades interesantes. Nada que objetar con los números 2 y 1. Me alegra el número 3, más que merecido; bien que se mantenga a Manolo Bravo, aunque con su posición no se apueste por su salida; echo de menos al denostado Felipe Márquez, que, desde que conozco la agrupación, siempre fue el político más brillante con diferencia del PSOE local en mi opinión, a pesar de todo lo que se ha dicho de él injustamente. Si los tiempos fueran otros hasta podría parecer una opción a tener en cuenta. Mantengo que personalmente no tengo nada contra el PSOE de Rota, ni reniego del tiempo que allí estuve. PERO...el PSOE de Rota no es más que la filial del PSOE estatal. Un partido que todavía se atreve a llamarse de izquierdas, cuando ningunean e incumplen los compromisos con quienes les han permitido gobernar en Andalucía y además les acusan del adelanto electoral, que no tiene más razones que los intereses de Susana Díaz.

 

¿Acaso se puede llamar de izquierdas un partido que prioriza el pago de la deuda con los bancos a los mínimos de subsistencia de la población: de la gente que se encuentra en la miseria o en el umbral de la misma; de la gente que se queda sin su casa por el embargo de los bancos, o por el imposible pago de los alquileres que les imponen los fondos buitres; de la gente que carece de recursos para paliar el frío del invierno; etc., etc.? Pero también ¿se puede llamar de izquierdas al partido que ha privatizado la mayoría de las empresas estatales; que se presta a pagar las deudas de los bancos y se las perdona; que aprueba el rescate de las grandes compañías eléctricas o las autopistas privadas; que se niega a crear una banca pública, como ejemplos recurrentes? ¿Se puede llamar de izquierdas un partido donde se dan casos generalizados de corrupción, quien cuenta con cientos de imputados y condenados entre su militancia, y en lugar de colaborar con la justicia se dedican a obstruir la acción de la misma? ¿Es de izquierdas un partido que no tiene ningún rubor de pactar con el PP un pacto antiterrorista admitiendo unas condiciones anticonstitucionales y propias de regímenes autoritarios? ¿Qué diferencias hay entre izquierda y derecha?

 

Y si eso son las izquierdas, sabrán por qué yo me siento de ”abajo”.

 

 

Manuel García Mata

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