Precisiones a "Catalunya vs. España"
Aunque el comentario que hice ayer, parece que por culpa de los duendes cibernéticos, no salió a la luz, ante la segunda de las entradas en la misma, no me queda otra que intervenir aclarando ciertos puntos que creo que no se han entendido, supongamos que debe ser culpa mía.
Diré en principio a los dos comentaristas que respeto profundamente su opinión, pero considero que su interpretación es equívoca y si piensan que lo que ellos afirman es lo que dice la carta en absoluto es eso lo que se pretende.
Mi opinión sobre el tema del nacionalismo lo he expresado en muchas ocasiones y no es el tema de este escrito. Lamento pecar de redundante pero me centraré en lo dicho con las aclaraciones pertinentes. El mensaje que lleva el texto en discusión no lleva mi postura personal y esto es meridianamente claro. Si algo hay que se pueda considerar como opinión no es otra cosa que mi voluntad de expresar que, ante lo complicado de la situación, no cabe otra cosa que sentarse a hablar y buscar un acercamiento mediante el diálogo.
El texto, como cualquiera puede ver, se limita a exponer la evolución del problema a lo largo del tiempo desde una perspectiva histórica, que no entra en más detalles porque resultaría excesivamente prolija, y que resalta de forma sucinta los hechos que considero más relevantes. No entro en absoluto a valorar los efectos de esta ideología en la gente que ha vivido allí, pues no me parece que sirva si no puedo verter suficientes opiniones para no parecer partidista. Es por eso que me he limitado a evitarlas.
El meollo de la cuestión está, como sugiere el amigo “Curioso, Salud”, a quien respeto y aprecio pues me honro en conocer y considerarlo como tal, en el tema del “café para todos”. Ya les digo que no voy a entrar en si es justo o no la diferencia de estatus entre las distintas regiones, comunidades o nacionalidades, dicho esto para no herir sensibilidades. El problema de las comunidades llamadas históricas con el resto, incluidas en ellas Andalucía, pues así lo consiguió con su particular referéndum, ganado democráticamente a pesar de todas las zancadillas que pusieron en su camino, reside en que la igualdad de trato no sirve para lograr su satisfacción, pues las condiciones que cumplen para ser consideradas como tal ya manifiesta esta diferencia; incluso la Constitución les reconoce esta prerrogativa ya que hubo quienes accedieron a su autonomía por el artículo 151, en este caso, y otras por el 143, vía para del resto.
El problema está en conjugar estas diferencias sin que nadie se sienta discriminado, para eso expuse el tema de los fueros vascos, que han permanecido siglos, ya que nacieron en la Edad Media y la monarquía de Felipe V, hace doscientos años, los mantuvo sin que esto sirviera de sentimiento de discriminación o favoritismo en el resto del país.
El hecho de crear unas autonomías artificiales para lograr esta igualdad, que a todo el mundo que crea en ella ha de parecerle lógica, es la causa de que la situación se haya enquistado. El hecho de que la mayoría de las comunidades nunca se lo habían planteado como una reivindicación con un mínimo de respaldo popular ha desvirtuado el sentido del estado autonómico. Mucho mejor hubiera sido conceder esa autonomía a las comunidades históricas, basándose en aspectos simbólicos, o de menor relevancia, como el caso de los Fueros Vascos, lo que posiblemente hubiera satisfecho las aspiraciones de los nacionalistas. Al no obrar así la única salida que les queda es buscar una alternativa pactada entre todos, aunque es complicado cuando se ha permitido llegar hasta aquí.
También es opinión, que en absoluto escondo, mi crítica de oportunismo a quienes se apuntan al carro al final, en especial, si no aportan más que inquina y mala voluntad.
Manuel García Mata

































Mr. Anonymus | Miércoles, 13 de Agosto de 2014 a las 18:09:58 horas
Sí, suficientemente probado por los servicios de inteligencia de la dictadura, un referente muy fiable...
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