¿Son las sociedades humanas del presente aún patriarcales?
El 1 de mayo conmemoramos en Rota el día de la mujer trabajadora, habrá nuevos actos y celebraciones reconociendo su labor, y yo me pregunto, ¿entendemos el verdadero significado de mujer trabajadora, o lo confundimos en ocasiones premiando la abnegación y el sacrificio que aún padecen muchas mujeres?.
La antropología ha definido el patriarcado como un sistema de organización social en el que los puestos claves de poder se encuentran mayoritariamente en manos de varones. Con estas características se ha llegado a la conclusión que todas las sociedades humanas del pasado y del presente son patriarcales.
En un tiempo no muy lejano, la violencia contra las mujeres se consideraba parte natural de las cosas. La minoría de edad para la mujer era perpetua, las cuales eran consideradas hijas o madres en poder de sus padres y esposos e incluso de hijos. Carecían de todo derecho y libertad para poder decidir por sí misma. El respeto, la abnegación y el sacrificio quedaban fijados como virtudes obligatorias. El cuerpo no le pertenecía y a todo efecto ninguna era dueña de sí misma.
Con el sufragio, mujeres de todas clases sociales e ideologías tienen como objetivo reclamar el derecho a la participación política y el voto, además luchan por una educación, en primer lugar primaria, para posteriormente secundaria y poder llegar a la universidad. Después de la segunda guerra mundial, en el sufragio universal se consigue los derechos educativos para toda la población, comenzaba una nueva era para la mujer.
En todo este caminar, hasta la actualidad, muchas mujeres han perdido la vida, defendiendo los derechos de las mujeres y su igualdad, llegando a conseguir muchos de esos derechos. Pero a pesar de todos esos logros, de igualdad de derechos y emancipación, en nuestra sociedad sigue habiendo grandes diferencias. El patriarcado sigue vigente, siguen existiendo grandes obstáculos en la igualdad paritaria democrática, en el empleo femenino, como el reconocimiento de la individualidad y el merito de las mujeres.
Debemos tener conciencia de solidaridad entre las propias mujeres, muchas de nosotras, por nuestra cultura, educación, no somos consciente que tenemos los mismos derechos e igualdad de oportunidades que el hombre, que nuestro cuerpo solo nos pertenece a nosotras, que no somos objetos sexuales, que tenemos el derecho de decidir por nosotras mismas, quien somos y que queremos. Somos seres con los mismos derechos que el hombre. Es muy importante que seamos consiente y admitamos que pertenecemos a un colectivo históricamente discriminado.
La lucha feminista ha permitido que las mujeres progresivamente formen parte de la economía, la política, la cultura… despertando interés por el estudio de género en todos los ámbitos científicos. Todas estas mujeres, las del pasado, las del presente y las del futuro han provocado y continúan provocando cambios para que podamos tener herramientas suficientes para alcanzar en algún momento la paridad con los varones.
Cuando celebremos el día internacional de la mujer trabajadora, el día que comenzó la lucha por estar en igualdad de condiciones al hombre, no debemos quedemos en simples retóricas momentáneas, ni demos méritos a la sumisión, la invisibilidad y el sacrificio. Comencemos a educar en la diversidad, en la igualdad de derechos y deberes, en el trabajo digno para la mujer y con las mismas oportunidades. Porque en estos tiempos de crisis las mujeres son las más vulnerables, las que llevan el peso de la casa, la economía y los hijos, además de ser explotadas en el ámbito laboral y tener más posibilidades de perder el trabajo o menos acceso a puestos remunerados, a padecer la falta de recursos tan indispensable como una vivienda digna, el acceso a una buena educación y una buena salud física y mental.
Si no tenemos solidaridad con nosotras misma, trabajamos por una igualdad paritaria y una dignidad como iguales, ¿cómo podremos conseguir llevar a cabo nuestros objetivos?
Rosa María Castellano Márquez
































Curioso, Salud | Lunes, 05 de Mayo de 2014 a las 15:38:37 horas
En pleno siglo XXI son muchos los colectivos que pueden hablar de discriminación. De hecho salen en los medios que se les ha negado el puesto de trabajo por tener una minusvalía, por no hablar una determinada lengua autonómica aunque el trabajo no lleve consigo el requisito (albañil o jardinero por ejemplo) y por otro muchos conceptos. Y esa negación se produce tanto si es hombre como si es mujer. También está el sistema económico de libre mercado que, como su nombre indica, puede discriminar porque para eso es “libre”. Nuca he creído en la paridad como una fórmula para ahondar en derechos, creo mas en que deben ocupar el puesto quién esté mas capacitado, independientemente de que sea hombre o mujer. Las paridad siempre me ha parecido una fórmula política ocurrente porque lo que hace realmente es discriminar al más válido en función de unos derechos por ser de una determinado género. Ser hombre o ser mujer no se elige, como no se elige el lugar de nacimiento, y crear derechos y paridades crea otra discriminación: La de los mejores para el puesto. Quizás ha llegado el momento de luchar por cambiar TODAS LAS DISCRIMANACIONES E INJUSTICAS, independientemente de que se sea hombre o mujer, haciendo pedagogía, dejando de lado el victimismo de género y político y, sobretodo, la demagogia victimista, porque todos tenemos motivos para denunciar discriminaciones y violaciones de derechos. Salud.
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