Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Sábado, 10 noviembre 2018

Carlos Roque Sánchez

[Img #102673]

 

 

 

DEL FALSO PELIGRO DE LOS MÓVILES

 

 

 


Es posible que al lector atento y avisado, el título de más arriba le haya recordado otro muy parecido que vino a este negro sobre blanco internáutico, hace ya casi año y medio. Su título era “De los móviles y sus peligros” y apareció el sábado 3 de junio de 2017. En él les refería la absoluta inexistencia de pruebas que permitan establecer una relación causa-efecto, entre el uso de estos aparatos y algún que otro tipo de enfermedad. Ni cáncer de cerebro, ni riesgo de leucemia, ni ninguna otra del sistema nervioso o de las glándulas salivares. No. En este aspecto y desde el campo de la ciencia el mensaje era el de una buena nueva, lo que no significaba les decía también, que no haya que seguir investigando y ser precavido. Siempre les digo lo mismo en estos casos, ante todo, precaución, pero vamos, por ahora, lo dicho. Nada de nada.


Pues bien, hete aquí que este mes de noviembre nos ha ratificado la misma nueva buena, la de que los móviles no causan cáncer en los seres humanos. No, no lo causan, a pesar de lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su momento apuntara o insinuara, al incluir a las ondas electromagnéticas como una posible fuente cancerígena. Lo suyo fue un error como tantos otros que comete. Lo único cierto y probado en la actualidad es que no existe una sola evidencia científica, mucho menos una prueba empírica, que demuestre la existencia de una relación causal entre el uso de los teléfonos móviles y un mayor riesgo de cáncer en personas.
De hecho hace apenas un año, el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) presentó un informe en el que se refería todo lo publicado sobre la supuesta incidencia de los campos electromagnéticos en la salud de los seres humanos. Y su conclusión era tan clara como contundente: no hay la menor evidencia que nos haga pensar que la utilización de los teléfonos móviles produzcan algún daño en nuestro organismo, así que seguimos con lo ya dicho. ‘Rien de rien’.


Una conclusión que está en línea con el estudio publicado hace una semana por el Programa Nacional de Toxicología (NTP, por sus siglas en inglés) del Departamento de Salud de los Estados Unidos, en el que se mostraban los resultados obtenidos en unos experimentos realizados con ratas y ratones de ambos sexos, a fin de poder observar un potencial riesgo para la salud derivado de las radiofrecuencias de los teléfonos móviles. No les canso con los detalles científicos (objetivos, muestra, metodología, resultados, interpretación, conclusiones), pero para que se hagan una idea los roedores fueron expuestos a radiofrecuencias desde antes de nacer hasta que tuvieron unos dos años de edad. Se hizo a razón de 9 horas diarias, con un patrón continuo de diez minutos de exposición seguidos de otros 10 minutos de no exposición. Y se emplearon radiaciones similares a las que emiten los móviles actuales de la cuarta generación (4G), los anteriores de la tercera (3G), y otras radiaciones con un valor de frecuencia de 900 MHz, típica de la segunda generación de teléfonos celulares (2G).
Los resultados que se obtuvieron fueron indiscutibles. Sobre todo las ratas machos mostraron una baja incidencia de tumores cardíacos, en el cerebro y en la glándula suprarrenal, mientras que en los demás animales, la evidencia causa-efecto fue equívoca. Así que no puede haber otra conclusión. La radiación del teléfono móvil a dosis altas y continuas, a veces puede causar tumores en ratas, pero no en personas. Luego no hay razón para preocuparse, a no ser que se sea un roedor expuesto a dosis inusuales de radiación de baja frecuencia. Esto es lo que dice la ciencia, que es el conocimiento más cierto que el hombre posee en los últimos siglos. Pero también nos dice, como no puede ser de otra forma, que se continúen realizando estudios y que se sigan sometiendo a evaluación las nuevas investigaciones. Ya saben caución, sí, pero nos mantenemos en nuestros trece acerca de lo dicho. ‘Nothing at all’.


No obstante y en honor a la verdad, desde esta tribuna tengo también que afirmar lo contrario. Es bien cierto que los móviles tienen peligro, claro que lo tienen, pero no es menos cierto también que este peligro no viene precisamente de sus radiaciones. Esa es una historia, la de la verdad de la mentira y la mentira de la verdad, que habrá que contar en otro momento.

 

Por si quieren saber más: Enroquedeciencia.es ; [email protected]

 

¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
2 Comentarios
Fecha: Martes, 13 noviembre 2018 a las 20:09
Justino "Tomasito"
Grahan Bell y Antonio Meucci,se sintirían orgullosos de conocer casi 150 años después, hasta dónde llegado su invento.Si analizamos las ventajas o incovenientes del actual teléfono vía satélite,con una mínima seriedad,vemos que las ventajas son mucho mayores.Simplemente piensen por un momento las vidas salvadas en un sólo día por este extraordinario invento.
Fecha: Domingo, 11 noviembre 2018 a las 14:06
Roteño
Este artículo deberían leerlo los componentes de la Plataforma contra las antenas nocivas.

Rota al dia • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados.
Powered by FolioePress