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Sábado, 15 septiembre 2018

Carlos Roque Sánchez

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ÓSCAR, SIEMPRE WILDE

 

 

 

 


Un autor con cuentos. Han de saber que ignoré hasta bien cumplida la treintena y con un hijo ya en el mundo, que en la obra wildeana existieran relatos cortos. Ya, lo sé, pero fue así. Y eso que el escritor, según documentan los que de él saben, a lo largo de su vida no dejó pasar ocasión en la que seducir a sus oyentes, mejor escuchantes, con la narración de un buen cuento improvisado.


Sin embargo, y a pesar de ello y de ellos, fueron muy pocos los que llegó a publicar a lo largo de su vida, así que no tenemos más remedio que concluir que no le interesó lo más mínimo esta línea editorial. Algo que no deja de resultar curioso, máxime si pensamos en la persona y en el personaje, pero bueno, es lo que tiene el talento de los genios. Dista mucho de ser como el del resto de los mortales, ya que en ellos el genio se distingue del talento en que es intuitivo, o eso dicen y lo dejo ahí.


En el caso de nuestro autor, consagrado al arte efímero de la conversación, lo cierto es que sus frases alcanzaron cotas jamás logradas por nadie si bien, y eso no es menos cierto, dicho logro fue a costa de convertirse él mismo en su mejor personaje. Un error que empezó a lamentar, apenas barruntó que su verdadera tragedia radicaba en haber puesto genio en la vida y sólo talento en sus obras. Lo que es verdad. En mi más que prescindible opinión, pocas de sus obras se pueden comparar con algunas de sus citas, y como muestra de lo que afirmo dejo esta terna de botones: “Discúlpeme, no le había reconocido, ¡he cambiado tanto!”. O aquella de “Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones”. Por no hablar de “Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más”.

 


Como pueden apreciar son tan ingenuas como geniales a la vez que siguen conservando intacta su vibórica carga de profundidad. Es como si el tiempo no hubiese pasado por ellas al estar más actuales que nunca, que es como decir tanto como siempre. Y es que nadie, o muy pocos, como el diletante y exquisito escritor para deslumbrar con su despiadada capacidad creadora. No obstante y aunque resulte poco creíble los cuentos gozan, a partes iguales, de la perversa ingenuidad blanca mate de Oscar y de la brillante genialidad al rojo vivo de Wilde. O lo que es lo mismo, del azul oscuro casi negro del malevo Oscar Wilde. Les dejo con uno de ellos para que juzguen ustedes mismos, se llama ‘La resurrección de Lázaro’.


La resurrección de Lázaro. “Al llegar Jesús al lugar donde yacía el muerto ordenó con voz estentórea:


- Lázaro, levántate y anda.


Y aquel que estaba muerto echó a andar. Y por fin, cuando lo libraron de las mortajas que antes lo constreñían, Lázaro no cayó a los pies de Aquel que lo había despertado, sino que permaneció en silencio y aparte. Y Jesús se acercó hasta donde estaba y hablándole en susurros le dijo:


-Tú, que has estado muerto durante cuatro días y que ahora has vuelto con nosotros, dime, ¿qué hay más allá de las tinieblas de la tumba?


Lázaro miró a Jesús con acritud de reproche y dijo:


- No lo haré ¿Por qué me has hablado con falsedad y por qué insistes en contar esas mentiras sobre las maravillas del Cielo y la gloria de Dios eterno? Pues sepa, rabí, que no hay nada después de la muerte y que el que está muerto, muerto está.


Al oír esto, Jesús alzó un dedo hasta sus labios y con un ruego en la mirada dijo:


- Lo sé, pero no se lo cuentes a nadie”.


Tremendo Oscar y soberbio Wilde. Y es que el irlandés sabía que muchas veces las preguntas llegan más tarde que las respuestas. Lo que es terrible. Y que aquellas nunca son indiscretas, mientras que éstas a veces sí lo son. Tampoco ignoraba que si uno dice la verdad, tarde o temprano será descubierto. Así le fue.

 


CONTACTO: [email protected]
FUENTE: Enroque de ciencia

 

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3 Comentarios
Fecha: Miércoles, 19 septiembre 2018 a las 18:28
El Fantasma de Canterville
«Perdona a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más»

Por tanto te perdono, aunque cometas, tan a menudo, actos peores que crimenes.

Ego te absolvo


Fecha: Miércoles, 19 septiembre 2018 a las 13:02
Hermano Lobo
Entre otra frases geniales de Oscar Wilde, una le viene como anillo al dedo a la conducta y estilo de algún que otro sabelotodo. "Es peor que un crimen es una estupidez"
Fecha: Lunes, 17 septiembre 2018 a las 20:13
Dorian Gray
Mi padre literario fué un genio. Porque hay que ser un genio para crear una obra maestra, como "La resurección de Lazaro", basandose en un episodio de un libro, siendo este libro un compendio de plagios de otros libros.

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