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Sábado, 9 junio 2018

Carlos Roque Sánchez

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INFIDELIDADES CIBERNÉTICAS

 

 

 

 


Flirteo en la red. De todos es sabido que las aventuras extraconyugales son tan antiguas como el mismo matrimonio, de modo que no tiene nada de novedad y no soy yo quien se lo va a hacer ver ahora. Lo que sí resulta novedoso y por eso lo traigo a este negro sobre blanco semanal, es el medio a través del cual se desarrollan algunas infidelidades en estos últimos tiempos: nada menos que a través de Internet. Lo siento Marilyn pero la tentación ya no vive arriba, ahora mora más alto, en el interior de una nube y basta un simple clic para hacer que baje. Me he informado y por lo general, la forma más común de empezar una relación son los chats, de modo que al principio suele ser un contacto casual, en un canal público. Después, si el asunto prospera y la cosa marcha, los mensajes se trasladan a un canal privado donde se vuelven más personales y frecuentes, alejados de miradas y oídos indiscretos. Sin que molesten terceros. Eso me han dicho.


Es entonces cuando algunos dan el paso y convierten una relación virtual de amistad, en una virtual pero de sexo si bien, todavía, dentro del mundo cibernético pues se trata, sólo, de sexo oral. No, no es eso no me mal entiendan, pretendo decir verbal, bueno bien dicho en este caso, escrito. Me estoy liando, en fin, usted me entiende y yo también. Que todo es virtual vamos, y no hay nada físico, lo que no impide que sea una de las causas más frecuentes de desavenencias entre parejas estables. Y eso que sólo es virtualidad. Algo preocupante la verdad, pero así está la vida.


Cibersexo. Los especialistas en estos temas sociológicos han encontrado que, entre otras causas, son la falta de comunicación que acompaña a estos tiempos que corren y la necesidad de tener nuevas experiencias, pareja al tiempo libre del que disponemos, los principales motivos de esta nueva adicción a la red. Un mal asunto, a la vista está, pero ya se sabe que el sexo forma parte de la naturaleza y, como decía la Monroe ella se llevaba de maravilla con la naturaleza. Pues como muchos dirá usted no falto de razón.


De acuerdo, no niego la mayor. Pero lo mollar estriba en que si, como al decir de algunos, esto ya llevaba camino de ser Sodoma, ahora, con la modernización tecnológica, entonces también será Gomorra. Porque, claro, las ventajas que tiene el cibersexo a nadie escapa. Su gran accesibilidad, para casi cualquiera que lo desee. La garantía del anonimato, pues nadie conoce a nadie en este mundo. Su impunidad, ya que nos permite mentir sin ser descubierto y, en el peor de los casos, con un clic del ratón aventura zanjada. Y la privacidad, dado lo difícil que es seguir el rastro a estas infidelidades. Vamos que básicamente no dejan huellas, o sea que lo dicho, Sodoma y Gomorra.


Aviso para navegantes infieles. Ahora bien y por otro lado, debe saber que hay programas y empresas informáticas que se dedican a encontrarlas, eso sí, por un buen precio. Aunque a veces ni siquiera son necesarias estas medidas, dado como, al parecer, está “este corral de cuerno”, por decirlo con palabras de Francisco de Quevedo. Continúe leyendo si no me cree y vea lo que puede suceder haciendo estas cosas.


Mujer: Hola   /  Hombre: He estado todo el día pensando en ti
M: Yo también  /  H: Hace mucho que no lo pasaba tan bien
M: Y yo. Quiero conocerte en persona
H: A mí también me gustaría, pero los dos estamos casados. Va a ser difícil
M: Quiero verte, me excito mucho contigo ¿puedes hoy a las cuatro?
H: A esa hora estoy trabajando
M: ¿No puedes salir, alegando motivos de trabajo?  
H: No puedo. Tiene que ser cuando salga a las seis
M: A las siete llega mi marido. No puedo  /  H: Dile que vas a visitar a una amiga
M: No. Tengo que atender a mis hijos  /  H: ¿Cuántos tienes?
M: Tres  /  H:- Igual que yo. Déjaselos a tu marido
M: ¡Ja! Qué va. Hay que ducharlos, darles de cenar, acostarlos ¡Cómo se nota que no lo conoces!
H: ¿Qué años tienen?
M: Siete, cinco y dos   /  H: ¡Oye qué casualidad! Igual que los míos
M: ¡Es que somos almas gemelas!  /  H: Pues por eso mismo tenemos que vernos ¿Dónde vives?
M: Por la circunvalación cuatro de la autopista  /  H: ¡Ehhh, yo también! Somos vecinos
M: Sí que somos almas gemelas. Trataré de que mi marido se quede con los niños. Aunque Luisita, la menor, está con gripe
H: ¿Luisita? Se llama igual que la mía. El mayor mío se llama Javier
M: ¡Qué casualidad!, el mayor mío también se llama Javier...
H: ¡Martaaa...!  /  M: ¡Albeeeeerto...!  
H: ¡¡¡ P---!!!   /  M: ¡¡¡C-----!!!   

 

CONTACTO: [email protected]
FUENTE: Enroque de ciencia

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1 Comentario
Fecha: Martes, 12 junio 2018 a las 13:48
Hermano Lobo
En medio de artículos serios, y otros que mezclan churras con merinas, éste, además de tratar un tema actual, te levanta una carcajada al final.
Gracias.

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