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Sábado, 10 marzo 2018

Carlos Roque Sánchez

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OCHO DE MARZO

 

 

 

 


Día Internacional de la Mujer. Desde el punto de vista calendario, el ocho de marzo es el 67º (sexagésimo séptimo) día del año en el vigente calendario gregoriano, de modo que quedan 298 días para finalizar este Año del Señor de 2018. Y poco más que decirles del día, que resulte significativo al respecto salvo el hecho de que, cierto ministro “logsero” del siglo pasado, más que sexagésimo séptimo hubiera dicho, ¿sesenta y sieteavo? Que sí que es significativo desde el punto de vista gramatical, aunque apenas relevante, pues al fin y al cabo solo era un ministro.


Ahora bien, visto desde el punto de vista social la cosa cambia, y el ocho de marzo resulta que es un día cargado de significado. Desde 1977 está reconocido oficialmente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como ‘Día Internacional de la Mujer’, originalmente ‘Día Internacional de la Mujer Trabajadora’.


Es decir, que ya no es de la mujer trabajadora. Se trata de una matización, ésta de trabajadora, no sólo innecesaria sino, quizás, discriminatoria así que bien quitada está. Como saben es un día en el que se conmemora la lucha de la mujer por su participación en la sociedad y en su desarrollo integro como persona, pero en pie de igualdad con el hombre. Lo que está muy bien o, mejor dicho, es lo que debe ser. Lo que no está tan bien y no debiera ser, es que haya que dedicar un día para ello. Una mala señal ésta de tener que dedicar un día para recordar lo que está mal. Ojalá que no hubiera que dedicarle una fecha, no ya a este asunto sino a cualquier otro problema del hombre, pues sería una prueba de que no existe. Una celebración por cierto bastante reciente, si bien la idea no es nueva. No, ni mucho menos.


Lisístrata y el Día de la mujer. Les decía que la idea no era nueva porque, aunque echando cuentas desde 1977 la celebración tiene sólo cuarenta y un (41) años, resulta que hay antecedentes literarios que se remontan a cuatro siglos antes de Cristo. Es decir en la antigua Grecia, dónde si no. Está visto que siempre tendremos que beber de los clásicos. Y nos llega de la mano del dramaturgo griego Aristófanes, en concreto de una de sus obras principales, ‘Lisístrata’, representada por primera vez en el 411 a C. Así que la obra ha cumplido ya veinticinco (25) siglos, que se dice pronto, y sin embargo ahí está, como si no hubiera pasado el tiempo por ella y con su temática de plena actualidad. Pero es lo que tienen los clásicos. Que nunca pasan.


Lisístrata, una obra que se ha convertido en un símbolo del esfuerzo organizado y pacífico a favor de la paz. Un esfuerzo eso sí algo peculiar porque en esta obra las mujeres griegas, con la ateniense Lisístrata al frente, se negaron a mantener relaciones sexuales con sus maridos, si no deponían las armas. Qué me dicen. Una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra. Lo que no sepan y puedan las mujeres. Ah, Lisístrata significa en griego "la que disuelve el ejército".


Revolución Francesa. Pero no es el de Lisístrata el único antecedente histórico, si bien tuvieron que transcurrir veintitrés siglos para encontrar el siguiente, que tuvo lugar durante la Revolución Francesa. Ya saben, ese conflicto social y político con fuertes periodos de violencia, que convulsionó Francia y por extensión otras naciones de Europa durante toda una década. La que transcurrió desde 1789 hasta 1799.


Y fue en esas duras circunstancias cuando las mujeres parisinas pidieron, marchando hacia Versalles y bajo el lema de libertad, igualdad y fraternidad, el sufragio femenino. Un sufragio femenino que, bien es cierto, no llegaría hasta el siglo XX. Las cosas de palacio van despacio.


Una Revolución Francesa que desde el punto de vista científico, trajo una más que notable aportación para el desarrollo de la ciencia. De hecho introdujo un nuevo sistema métrico del que derivaría nuestro actual sistema métrico decimal. Fue entonces cuando se establecieron los patrones del metro y el kilogramo, confeccionados en una aleación de metal platino, Pt.


Para contacto personal: [email protected]
FUENTE: Enroque de ciencia

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