En estos días, y debido a la problemática surgida en la residencia de ancianos de nuestra localidad, han cobrado protagonismo o por lo menos, nos hemos dado cuenta de que existen personas que, independientemente de su duro trabajo – que lo es – , realizan su trabajo con un amor y vocación que para muchos de nosotros resultaría imposible comprender.
Por razones personales me toca vivir muy de cerca la vida de estas mujeres. Soy marido y hermano de estas trabajadoras. Por ello, y no por otra razón, creo que ha llegado el momento de rendir mi más humilde homenaje a esta dos personas y a todas sus compañeras que son capaces de dar toda su vida y fuerzas en el desempeño de su trabajo.
Las he visto fuera de su jornada de trabajo, coordinarse y preocuparse por "Juan" que no se ha tomado el medicamento, porque "Manuela" está triste hoy, porque "José" ha comido poco, porque "Antonio" está en el hospital y deben sacar un rato para ir a verlo, porque hoy, "Josefa" me ha pedido que la lleve a dar un paseo, quería conocer el paseo marítimo. Hoy he buscado bañadores para todos, quiero llevarlos a la playa, ¡¡¡si vieras lo bien que nos lo hemos pasado todos!!!. Porque "Carmen", sí, la que duerme con "Pepita", me ha regalado una sonrisa cuando se ha comido el arroz con leche que le he hecho en casa. "Miguel" quiere ponerme gorda, siempre tiene un caramelo guardado para mí. Hoy se nos murió "Francisco", ¿me vas a llevar al cementerio a velar su cuerpo y estar con él el último ratito?.
En fin, interminable la capacidad de amor y desvelo de estas mujeres, que las lleva al cumplimiento de su deber más allá de todo.
Por ello, para mis dos mujeres, para mi mujercita que empieza a seguir el camino de su madre y de su tía. Y para todas vosotras AUXILIARES DE RESIDENCIA, AUXILIARES DE CLÍNICA Y AYUDAS A DOMICILIO DE ROTA, VAYA MI HOMENAJE, y mi más sentido y eterno agradecimiento.
Juan Miguel Villalba García