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Sábado, 7 octubre 2017

Carlos Roque Sánchez

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A PROPÓSITO DEL "VEROÑO"

 

 

 

 

 


Seguro que el término lo han oído o incluso utilizado en estos días, en expresiones cotidianas como “Adiós verano, hola veroño” o “Aún tendremos veroño para rato”. En otro contexto, y desde el punto de vista gramatical, han de saber que se trata sólo de un palabro, dicho además con ánimo excluyente porque no formó parte de la última remesa aceptada, en la edición del diccionario de la Real Academia Española (RAE) de hace tres años.

 


Bien, pero, ¿desde cuándo se utiliza veroño? ¿Qué significa? Por lo que he podido averiguar en las redes sociales, su uso pudo empezar en la primera década de este siglo XXI, hacia 2009, alcanzando su punto álgido al menos en el mundo periodístico y de la comunicación, a comienzos del otoño de 2015. Como es más que evidente se trata de una mezcla de verano y otoño, y con ella nombramos días como los que estamos pasando desde que empezó la nueva estación otoñal, ya saben a qué me refiero. Días con un frío que pela por la mañana, un calor sofocante a mediodía y fresco al anochecer.


Una panoplia de tiempo meteorológico lo suficientemente variada y variable, como para que apetezca tomar helado en la cafetería a una hora y comprar castañas asadas por la noche en el puesto de la calle. Pero en realidad lo de veroño, aunque lo parezca, no es algo novedoso sino más bien todo lo contrario. Se trata de la modernización del antañón “veranillo de San Miguel” si estamos en los inicios del otoño, los alrededores del 29 de setiembre, festividad de San Miguel y los arcángeles San Gabriel y San Rafael. O ya más metido en la estación, el de San Martín, cuya festividad será el próximo 11 de noviembre. “El veranillo de San Martín dura tres días y fin”, dice el refrán.


O sea, altas temperaturas y sequedad ambiental veraniegas, trasladadas a los otoñales octubre y noviembre y que ya nuestros padres, abuelos y ancestros conocieron y padecieron también. Sólo que la llamaban de otra forma. Nuevas palabras pues, para viejos sucedidos. Ya ven, como es sabido y nos insiste el clásico, “Nada nuevo bajo el Sol”.


Veroño, ¿quinta estación? De momento veroño está en la RAE, pero los académicos la tienen guardada en un cajón. Por ahora la institución que ‘limpia, fija y da esplendor’ no ha decidido incluirla en el DLE, diccionario de la lengua española. Estamos ante un inexistente reconocimiento por ahora, que no implica ni mucho menos que no pueda existir en un futuro. Pero para ello ha de vivir antes unos años en la calle, ha de realizar su particular travesía del desierto lingüístico. Les ha pasado a todas las palabras que en el diccionario quieren encontrar asiento, ya que se trata de un requisito ‘sine qua non’, por lo que hay esperanzas “veroñas” ¿Por qué no?

 


Si ha entrado “papichulo” en el DLE, tengo para mí que mucho se tienen que torcer las cosas como para que no lo haga veroño. De hecho ya ha entrado en nuestras vidas con su sol abrasador de día y su frío de nevera de noche, una alternancia que dicho sea de paso nos obliga a vestir por capas y estar todo el día poniéndote y quitándote capas. Qué pereza, ¿verdad? Pero que esta estación esté de algún modo ya entre nosotros, no tiene que implicar que se vaya a convertir en la quinta estación y volvamos de nuevo a tener una manita de estaciones astronómicas ¿Recuerdan las antañonas decimonónicas: invierno, primavera, verano, estío y otoño?  
Sólo el tiempo dirá si veroño tiene posibilidades -gramaticales y academicistas de un lado y astronómicas y meteorológicas del otro-, y mis nietos estudiarán cinco estaciones en el colegio en vez de cuatro. A saber: invierno, primavera, verano, veroño y otoño.

 


Claro que no es ésta la mayor de mis preocupaciones e inquietudes veroñales ¿Qué pasará con la pizza ‘cuatro estaciones’? ¿Cambiará su nombre o habrá dos pizzas diferentes? ¿Y con los cuatro conciertos que para violín y orquesta, compuso el músico veneciano Antonio Vivaldi, apodado ‘Il prete rosso’ por ser sacerdote y pelirrojo? ¿Tendrá que volver de su tumba y componer una pieza más?

 


Y ya que les hablo de estaciones entre estaciones. Si a ésta la llamamos veroño, ¿podríamos de igual forma sacarnos de la manga, ya el año que viene, una nueva, el ‘prinvierno’?

 

CONTACTO : [email protected]
FUENTE: Enroque de ciencia

 

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2 Comentarios
Fecha: Miércoles, 11 octubre 2017 a las 17:17
Mariam
Mucha calor en el veroño hay que refrescarse el...., que barbaridad,hay que tener cojones aguantar las cuatro estaciones para que venga ahora otra estación como el Veroño,nacimiento de dos estaciones del verano y otoño rebujados,*,científicamente no esta demostrado desdes luego como la estrella de oriente etc etc,total que no da una na con tanta calor ni veroño etc etc,que plan
Fecha: Sábado, 7 octubre 2017 a las 13:52
UNA PREGUNTA
¿Qué convenio colectivo contempla que la mujer tenga un salario inferior que el hombre a igual trabajo y categoría laboral?. He preguntado y no he hallado respuesta. Tampoco en la función pública, que yo sepa hay desigualdad de salario. ¿De dónde sale esa cifra?.

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