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Lunes, 29 mayo 2017

Pija

En cuanto puso un pie en la calle, Rosa emprendió la marcha a paso ligero. Miraba el reloj preocupada porque estaba pensando que llegaría tarde al almuerzo con sus amigos. Llevaba ya varios años trabajando como administrativa en una empresa dedicada a la imagen (fotografía, vídeos…) y aunque tenía siempre turno partido y no podía ir a casa para almorzar porque le quedaba muy lejos, estaba contenta. Había podido independizarse a sus 29 años y aunque llegaba justa a fin de mes, era autosufuciente y eso le satisfacía. De lunes a viernes, mientras comía algún sándwich o tentempié a mediodía durante su descanso, se dedicaba a ver escaparates, leer un  libro que traía de casa en algún parque y cuando el clima y sus inclemencias no lo permitían, se metía dentro de alguna tienda de ropa y ojeaba por allí para hacer tiempo.  Por suerte, las tardes de los sábados las tenía todas libres, así que ese era el día en  que quedaba con sus amigos para almorzar y luego ir de copas. Aprovechaba para ponerse mona y estrenar lo que había podido encontrar rebajadísimo en alguna de sus visitas a las tiendas del mediodía.


Cada vez que veía la hora en su muñeca, apretaba aún más el paso. Se quitó la chaquetita y la colgó del bolso porque empezaba a sudar. Al pasar por uno de los jardines cercanos a la zona de bares y restaurantes, una chica que estaba sentada en uno de los bancos que allí había junto a un grupo de amigos, la llamó. Le dijo que si podía darle algún eurito que tuviera suelto. Rosa la miró de reojos y sin pestañear le contestó que no. Ante su negativa, la desconocida exclamó en voz bien alta para que ella la oyese: “¡Qué asco me dan estas pijas de mierda!”.
En ese mismo momento Rosa, que ya iba bastante más adelantada, se paró en seco. Se dio la vuelta y tranquilamente anduvo hasta el grupito del banco. Miró a todos los que estaban allí sentados, entre restos de bocadillos, patatas, cigarros y cervezas, luego volvió a mirar su reloj y entonces le contestó:

 

“Son las tres de la tarde. Por el número de basura y de botellas vacías que tienes alrededor, supongo que llevas aquí disfrutando del día y pasándotelo de lujo durante toda la mañana a costa de la gente. Yo me he levantado a las seis para poder coger el metro y llegar a la oficina para trabajar y de allí es de donde vengo corriendo, porque no tengo coche. Tú  vivirás en casa de tus padres aún, posiblemente estarás estudiando una carrera que ellos te pagan y para sentar bien en el grupito de enterados que te rodea,  alardeas de estar por encima de los que no siguen tu rollo (qué pringaos te parecemos todos). Y lo que es peor, te crees con el derecho a ningunearnos e insultarnos.


Entre tú y yo hay muchas diferencias, pero la más importante no está en la apariencia. Está más bien en que eres tan patética que necesitas humillar a los que no están en tu onda para sentirte integrada. Ahora ya puedes llamarme como te dé la gana”.

 

Ángela Ortiz Andrade

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8 Comentarios
Fecha: Sábado, 1 julio 2017 a las 13:13
zumbi
Una parábola que lo dice todo.
Fecha: Miércoles, 31 mayo 2017 a las 20:51
Don Quixote de la Mancha.
No, el problema es cuando algún "Sansón Carrasco", o en su defecto su cabalgadura, a hacer bravatas, ofensas o provocaciones, y siempre contra el mismo objetivo, y aunque no soy rojo, ni azul, ni naranja, ni morao, cuando pasa esto, como el Quijote, me apresto la lanza para desfacer entuertos. Por otra parte quien considere triste al hidalgo don Quijote es que está de parte de los que oprimen y abusan al desvalido. Como el caballero andante no albergo odio en mi corazón, ni tampoco mala fé, ya que ni siquiera tengo fé y menos en las instituciones regidas por corruptos, pederastas o rebañaollas. Como pueden constatar algunos, no he contestado llamando facha, ni franquista, ni nazionalcatolico ni nada parecido, ni mencionando al hijo de la gran...patria, una grande y libre.
Fecha: Miércoles, 31 mayo 2017 a las 08:34
Rebelderota
Enhorabuena un buen artículo , cosa que la gran mayoría piensa de esa pedigüeños . A ver si esos sectarios del buenísimo se dan cuenta que ellos contribuyen a que haya gente así de aprovechada .
Fecha: Martes, 30 mayo 2017 a las 17:09
Hermano Lobo
Has plasmado en unos renglones una parábola, que le viene al pelo a más de uno de esos moralizantes, poseedores de la verdad presente y pasada; claro que, si como Rosa, les pones los puntos sobre las íes llegan incluso a molestarse mucho.
Enhorabuena por la sencillez y amenidad del relato.
.
Fecha: Martes, 30 mayo 2017 a las 16:20
Justino"Tomasito"
Sra/Sta,en mi comentario he tratado de trasladar a la propia historia de la que nos habla, una realidad que de hecho, se da con mucha asiduidad en nuestra sociedad.El problema empieza cuando entra en el foro(al igual que lo hace en casi todos los artículos y noticias),el trístemente famoso por estos foros "cambianik".A este señor, todo aquello que no sea "morao" le tiene tanto odio y tanta mala fe,que sus insultos y paranoias no tienen nunca final, empezando por las personas,siguiendo por las Instituciones y terminando por todas las ideas que le son contrarias.¡Vaya un regalito,para su idea de incrementar el respecto,según aclara en este foro!Este señor simplemente tiene un desfase generacional,confundiendo la realidad con su ficción, al más puro estilo del famoso y triste hidalgo don Quijote de la Mancha.Por mi parte,me disculpo sino he sabido leer o interpretar correctamente su artículo.(PD.Esperemos que por una vez, no conteste a este comentario con su monotema preferido de Franco y la Guerra Civíl Española)
Fecha: Martes, 30 mayo 2017 a las 11:35
Ángela Ortiz
Ante todo, muchas gracias por vuestros comentarios. Yo con este texto, simplemente quería poner en valor una cosa:
EL RESPETO hacia todos, sean o no sean diferentes a uno mismo. Esa era la idea que yo pretendía defender desde esta historia que he contado. GRACIAS
Fecha: Lunes, 29 mayo 2017 a las 19:17
Rodolfo Langostino
Excelente articulo, breve pero intenso y con fundamento. Tambien se podría extrapolar, con fondo cuñado politico a algunos franco-believers, alfalfalangistas, cristofascistas o nazionalcatolicos evolucionados, en su misma involución, o trasvestidos, en neoliberales con el uniforme naranja de botones recadero del Ibex. Los esclavistas siempre necesitan de negreros que utilicen el latigo por ellos.
Fecha: Lunes, 29 mayo 2017 a las 11:08
Justino "Tomasito"
Pequeña reflexión social muy interesante,acertada y verídica.
Igualmente y con un fondo algo político,se podría trasladar a algún gurú,rolistas o inventores de lo ya inventado, que últimamente andan sueltos por ahí...bueno,poco a poco "se van colocando" alrededor de la olla grande y se les ve menos
andar sueltos por ciertos círculos.La "casta" siempre está abierta para acoger a los "castos".

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