Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Lunes, 15 mayo 2017

Tren VI

Las cuatro estaban en uno de los balcones de la casa de Irene, en la misma plaza del ayuntamiento, para ver la procesión. Llevaban toda la tarde arreglándose para ir de punta en blanco como era costumbre en las fiestas patronales. Desde esa ubicación que repetían cada año, podían verlo todo sin que se les escapara un detalle. Al paso de la banda de música, ninguna pudo evitar fijarse en uno de los músicos bastante entradito en carnes que había olvidado ponerse el cinturón e iba enseñando parte de sus rollizas posaderas al ritmo de la marcha que iba tocando. Se reían a carcajadas y el padre de Irene las recriminó, por lo que tuvieron que contenerse un poco.

  

Marta le dio un sutil codazo a Mari Luz, cuando ésta la miró, pudo ver que le señalaba algo con la barbilla. Se trataba de un hombre que estaba algo apartado del gentío en medio de la plaza, era guapo e iba muy bien vestido, parecía un actor de cine americano. Pilar también lo vio y comenzó a llamarlo saludándolo con la mano, era Luis, su esperado novio que respondió con una gran sonrisa. Pili bajó a toda prisa y sus amigas la siguieron, allí mismo  les presentó a su chico que las fue saludando una a una de manera muy atenta; Mari Luz miró muy seria a Marta, enlazando su brazo con el de su amiga, observaban cómo se apartaba la pareja para  charlar más privadamente. Irene entre tanto suspiraba exclamando un “¡qué guapo!” que se pudo oír en toda la plaza.

 

Este año como novedad y a petición de los más jóvenes que querían estar de fiesta hasta el amanecer y de los más viejos que solicitaban tranquilidad, la verbena se había trasladado a una zona alejada del centro del municipio. En cuanto la Virgen se recogiera, comenzaría la fiesta. Las guirnaldas iluminadas adornaban la zona de baile, y la música sonaría con las canciones que más éxito habían tenido ese año. Los que no bailaban se acomodaban en las  mesas y bancos de madera propios de los merenderos en donde se disponían los alimentos que los vecinos llevaban toda la mañana cocinando y luego compartían. En varias barras portátiles que flanqueaban la zona de baile se podían comprar bebidas variadas.

 

Las chicas, un año más, iban a pasarlo bien y decidieron que cuando todo terminara, irían juntas a descansar a casa de Marta. Por supuesto cubrirían a Pilar, que en esos momentos bailaba con su novio y pasaría buena parte de la velada junto a él. Mientras estaban sentadas comiendo empanadas y bebiendo cervezas (ni que decir tiene que Irene llevaba ya tres Fantas Naranja porque no le gustaba lo que tomaban sus amigas), las chicas comentaban el tema de Luis.  Mari Luz dijo “-está casado, ese hijoputa está casado”. A lo que Marta replicó “-Mari, hija, tú siempre con la misma historia ¿de dónde te has sacado eso, tú que sabes, si nos lo acaba de presentar? Mari Luz contestó: “-Hay que ser tonta para no darse cuenta que la parte del dedo donde va el anillo de casado está mucho más delgada de lo normal y a él se le nota muchísimo. Esperemos que no haya problemas esta noche, ahora nos toca a nosotras disfrutar, ¡vamos!”

 

Enseguida las tres accedieron a la zona de baile y estuvieron allí durante varias horas, se lo estaban pasando tan bien, que ni siquiera se dieron cuenta de que hacía ya mucho rato que su amiga y acompañante no estaban.

 

Pilar llevó a su chico hasta el río, por cuya ladera pasearon. Cuando llegaron al “rincón secreto”, Luis la besó con ansias, sin dejar de manosearla. Allí mismo tuvieron sexo que a Pili pilló con la mente en otro lugar mucho más recóndito que ese;  se recompusieron la ropa y se incorporaron. Iba a emprender la marcha pero se paró en seco cuando escuchó tras él que su chica decía “-estoy embarazada”. En ese instante Luis se dio la vuelta y le soltó una bofetada que le marcó la cara y la desestabilizó; la agarró por el cuello y apretándolo le dijo que era una estúpida, que quién se creía que era para destrozarle así la vida a él, una persona tan importante. Comenzó a darle puñetazos en el vientre diciendo que a ese niño había que matarlo, ella se defendía como podía, agarrándole los antebrazos para que los golpes no fueran muy fuertes, a veces le clavaba las uñas y lo arañaba. Hasta que en una de sus acometidas, Pilar se apartó y Luis cayó a la laguna golpeándose la cabeza con una roca. Entonces el silencio lo envolvió todo.

 

Ángela Ortiz Andrade

Noticias relacionadas
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
2 Comentarios
Fecha: Lunes, 22 mayo 2017 a las 07:50
Ángela Ortiz
Muchas gracias por tu comentario "Emoti"
Fecha: Jueves, 18 mayo 2017 a las 19:27
Emoticón
Interesante y divertida☺

Rota al dia • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados.
Powered by FolioePress