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Lunes, 8 mayo 2017

Tren V

A esa zona del río no solía ir nadie;  tenía mucha vegetación y formaba una laguna bastante profunda, con un acceso rocoso y resbaladizo. Por suerte para nuestras chicas, precisamente ese era el punto en donde ellas estaban más cómodas. Desde que Pilar era muy pequeña, sus hermanos que conocían muy bien el río porque casi a diario iban a pescar algo para poner en la mesa, las llevaban a ella y a sus amiguitas a que se dieran un baño en los días de calor. Gracias a que ellos preferían estar lejos del bullicio y de los domingueros, en ese sector del río las niñas aprendieron a desenvolverse con admirable soltura. Después de tantos años, cuando se reunían en su “rincón secreto” tenían la sensación de que nada había cambiado.

  

“- Pero no seáis idiotas, os digo yo que no, que eso de la lealtad entre los hombres es mentira cochina. Lo que pasa es que si uno se va de la lengua corre el riesgo de que el otro se vaya de la lengua también y entonces la cosa se jode y vienen los problemas. Así que cada cual mantiene el secreto de los demás para protegerse a sí mismo, es puro instinto.” Mari Luz volvía a dar una lección magistral sobre el sexo masculino a sus amigas.

 

Estaban sentadas en el borde de una roca con los pies en remojo y la ropa arremangada. Antes de sacar las fiambreras con las viandas, decidieron darse un baño, porque después de comer había que guardar la digestión. Subieron por la ladera con tanta facilidad, que parecía que lo estaban haciendo por unas escaleras; cuando llegaron arriba se desvistieron y entonces Mari Luz se fijó en Pilar y exclamó: “- ¡Joder Pili, vaya tetas que has echao este invierno!, ¿qué has comido?, dímelo para comerlo yo también.

 

Pilar las miró y entonces se puso la mano en el vientre diciendo: “-Chicas, creo que estoy embarazada”

  

Marta enmudeció mordiéndose el labio inferior, a Mari Luz la invadió una cólera contenida que iba aumentando por segundos y amenazaba con estallar e Irene se agarró ambas manos sonriendo y exclamando un ¡Oooohhh, qué bien, un bebé! con su vocecilla apenas imperceptible.

  

Las cuatro se taparon con las toallas y se sentaron sobre sus sacos de dormir, Pilar les contó que se estaba viendo en secreto con un profesor muy guapo de la Universidad que estaba enamoradísimo de ella. Lo del secreto era porque su relación podría perjudicar su puesto de trabajo. “-Es tan romántico…” Dijo suspirando.

   

Mari Luz la escuchaba apretando la mandíbula, cuando terminó de hablar, le preguntó muy seria si él lo sabía.

 

“-Aún no, no he podido porque se lo quiero decir a la cara y no lo localizo. Me gustaría invitarlo a que venga a las fiestas patronales y darle la noticia directamente. Estoy deseando ver su cara de felicidad.”

 

Mari Luz solamente dijo una frase antes de dejar su toalla y zambullirse en la laguna:”-Más te vale que así sea".

 

Ángela Ortiz Andrade

 

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2 Comentarios
Fecha: Viernes, 12 mayo 2017 a las 09:48
Ángela Ortiz
Muchas gracias por leerme, por comentar y por hacerme saber que te lo pasas bien con las cosas que escribo. Así da gusto.
Fecha: Lunes, 8 mayo 2017 a las 13:01
Emoticón
Siguen siendo sus relatos lo más "apetecible" entre tantas noticias repetitivss en el tiempo y forma y comentarios de la misma índole.Sigo sus relatos atentamente ya que al menos para mí, son merecedores de un mas que merecido reconocimiento.☺

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