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Lunes, 1 mayo 2017

Conozcamos al resto de las chicas. Tren III y IV

Pilar tardó muchos años en entender eso que decía su madre de que era hija de una menopausia traidora. De todas, la familia de Pilar era la más pobre, sin embargo a Pili no le faltó nuca de nada. Cuando nació, es decir, cuando salió por sorpresa desde la pelvis de su madre mientras esta tendía la ropa en la azotea, todos sus hermanos eran adultos que trabajaban y la criaron como a una hija en vez de como a una hermana. Así que la niña (que así era como la llamaban sus dos hermanos y tres hermanas) creció con todos los lujos que ellos no pudieron tener. Una vez terminó los estudios en el pueblo, se trasladó a Madrid para entrar en la Universidad; sus mecenas no escatimaron en los gastos para tal menester.

  

Si Julio Romero de Torres, el que ”pintó a la mujer morena con los ojos de misterio” la hubiese conocido, hubiera jurado que esa chica se había escapado de uno de sus cuadros. Pilar era muy guapa pero también fácilmente impresionable; nada más comenzar el curso, quedó prendada de uno de sus profesores, cosa que no pasó desapercibida para este. Lo que Pili ignoraba era que Luis, su profesor, era un “depredador”;  cada dos o tres años (según durara el estado de obnubilación de la chica), se ocupaba en buscar una nueva víctima. Les dedicaba especial atención entre los demás alumnos, les regalaba el oído cuando las citaba en su despacho con cualquier pretexto y cuando llegaba el momento idóneo, les decía que estaba perdidamente enamorado de ellas. Pocas se le resistían, sobre todo las que nunca habían conocido a hombre de esas características: bien parecido, seguro de sí mismo, con desparpajo y alardeando siempre de sus vastos conocimientos sobre el mundo, la vida, lo terrenal y lo divino…

 

Cuando Irene nació, su madre no pudo darle el pecho, así que fue la madre de Pilar la que amamantó a las dos niñas. Ambas eran hermanas de leche y las dos se criaron muy cerca la una de la otra.

 

Irene era hija única, muy deseada, sobreprotegida y mimada; la criaron entre algodones. De pequeña se cayó de un triciclo precioso que le trajeron expresamente para ella de la ciudad, su padre tiró el triciclo a la basura y prohibió que en casa volviera a entrar algo con pedales, para evitar que su princesa se hiciese daño. Cuando comía en casa en vacaciones, le pelaban y le cortaban la fruta, también le desmenuzaban el pescado, porque de otra manera no se lo comería y eso no se podía tolerar, que el pescado era muy bueno para el cerebro…

  

Dicen que nada es verdad y nada es mentira, que todo depende del color con el que se mira. Para Irene era todo rosa pastel. Ella era feliz, inocente, sin ninguna maldad, no era consciente de que el mundo tiene su lado oscuro, simplemente porque nunca nadie se lo había mostrado. Incluso cuando se fue a estudiar a la Universidad, sus padres se preocuparon de que un colegio de salesianas en donde vivían las monjitas la albergaran mientras durara su época universitaria. A cambio de unos buenos honorarios que ellos pagaban religiosamente (nunca mejor dicho), Irene estaba bien atendida entre maitines y laudes, vísperas y completas.

  

Durante toda la adolescencia era Pilar la que le jalaba del brazo para frenarla, la sacudía y la bajaba de su nube cuando hacía cosas más propias de una niña pequeña que de una mocita como ella. Pero inevitablemente lo de Irene se había convertido en algo crónico e incurable, sus amigas la querían porque no se podía ser más buena y la aceptaban tal cual, aunque a veces les hiciera perder la paciencia a todas.

 

Ninguna de ellas adivinaba que se les avecinaba algo que pondría a prueba la solidez de su amistad para el resto de sus vidas.

 

Ángela Ortiz Andrade

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3 Comentarios
Fecha: Lunes, 8 mayo 2017 a las 22:27
Ángela Ortiz
Reitero mis palabras de gratitud "Emoti". Y "Lobo", déjame preparar el terreno, chiquillo. De todas formas muchas gracias a ambos por leerme.
Fecha: Martes, 2 mayo 2017 a las 19:07
Hermano Lobo
Estos esbozos de vidas supongo que se entrecruzarán para formar una historia, ¿verdad?
Fecha: Lunes, 1 mayo 2017 a las 17:33
"Emoti"
¡Sigo sin abrir la mano o bajar el pulgar!

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